Y Tesla sigue callando bocas…
By Enrique Dans
Tesla publica sus cifras de producción y envíos para el primer trimestre del 2022, especialmente difícil por los problemas derivados de escasez de materiales y componentes en la cadena de suministro y por los cierres en su planta de Shanghai debidos a la política de cero-Covid en China, y consigue batir su record absoluto de envíos establecido el pasado trimestre en 308,600 vehículos con un total de 310,048 unidades, mayoritariamente del Model 3 y Model Y. En el mismo trimestre del año pasado, la compañía produjo un total de 180,338 vehículos, lo que indica, con un incremento del 68%, su descomunal progresión.
La compañía lo tiene claro: la apertura de la planta de Berlín, de la que se espera salgan aproximadamente medio millón de vehículos anuales, muestra la velocidad con la que Tesla es capaz de incorporar mejoras y evoluciones en sus procesos de fabricación, y si bien la apertura de la planta experimentó un retraso de más de nueve meses debido a variados problemas con la burocracia germana, supone un paso más en la curva de experiencia con la que la compañía es capaz de construir nuevas factorías. La siguiente la de Texas, vendrá a incrementar aún más las cifras totales, y a situarla ya por encima de otros fabricantes de vehículos de lujo tradicionales.
¿Dónde están ahora todos aquellos agoreros que hablaban de que Tesla solo dominaría el mercado de vehículo eléctricos mientras las compañías de automoción tradicionales lo permitiesen, y que en cuanto esas compañías se dedicasen «con seriedad» al vehículo eléctrico, Tesla no tendría nada que hacer? ¿Y los que decían que la compañía no era financieramente viable? Que vayan desengañándose: Tesla sigue tecnológicamente varios años por delante de todos los fabricantes tradicionales, gana dinero consistentemente, y además, sigue creciendo en sus expectativas de producción.
¿Cómo se consigue seguir creciendo, aunque sea mínimamente, en un trimestre en el que la práctica totalidad de los fabricantes de vehículos han tenido problemas de suministro y se han visto obligados a parar sus cadenas de producción y a rebajar sus cifras? La respuesta es clara: teniendo control sobre tus componentes y el nivel de conocimientos necesario para flexibilizar las tecnologías implicadas en los procesos de fabricación. Mientras otros fabricantes, con sus cadenas completamente dependientes de otros suministradores y en un modo just-in-time que condiciona una mínima flexibilidad, se encuentran completamente inermes ante la falta de un componente determinado, Tesla es capaz de modificar sus procesos para encontrar una alternativa y continuar con la producción.
En un tiempo récord, Tesla no solo se ha convertido en la compañía de automoción que más vale, sino que además, lo ha hecho gracias a no seguir con el tradicional isomorfismo de las compañías tradicionales de automoción: lo ha conseguido haciendo las cosas de forma claramente diferente, con unas prioridades completamente distintas, sin gastar en publicidad ni en canal y, sobre todo, siendo más una compañía tecnológica que una de automoción, aunque el producto que salga al final de la cadena de montaje siga siendo un automóvil. La clave, de hecho, esta ahí: si te compras un vehículo fabricado por una compañía tradicional, tendrás simplemente eso, un automóvil. Si te compras un Tesla, tendrás un ordenador con ruedas, que además seguirá recibiendo actualizaciones y mejoras durante mucho tiempo. Tú sabrás lo que prefieres.
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