Vehículos y prohibiciones
By Enrique Dans
Amsterdam aprueba su plan de acción Clean Air y anuncia que prohibirá la circulación de todo tipo de vehículos de gasolina o gasoil en su territorio a partir del año 2030 con el fin de reducir unas emisiones que dañan gravemente a sus residentes y acortan su vida.
La prohibición será implantada de manera gradual: los vehículos diesel de más de quince años dejarán de circular el año que viene, los autobuses dejarán de hacerlo en 2022, mientras que los barcos que circulan por sus canales y las motocicletas o ciclomotores serán prohibidos en 2025. En 2030, toda el área metropolitana será declarada libre de emisiones, lo que implicará construir entre 16,000 y 23,000 estaciones de carga frente a las 3,000 actualmente existentes.
Con este movimiento, Amsterdam, que junto con Rotterdam y Maastricht mantenían niveles de polución sensiblemente más elevados que la media europea, se unen a ciudades como Roma, que ha prohibido la circulación de vehículos diesel a partir de 2024; Madrid, que los ha excluido ya de su centro urbano; o países como Dinamarca, que prohibirá la venta de nuevos vehículos con motor de explosión en 2030 e híbridos en 2035. La idea es acercarse progresivamente a la meta de eliminar completamente las emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2050, un objetivo que, aún así, sigue siendo excesivamente conservador.
Es el momento de abandonar las tonterías y los supuestos “estudios” promovidos por asociaciones de fabricantes de vehículos que pretenden que los vehículos eléctricos contaminan más: no hay ninguna “guerra” contra el automóvil de combustión interna, no existe ninguna “conspiración” y no hablamos de ninguna “teoría”, simplemente estamos en situación de emergencia climática global y hay que hacer algo urgentemente si queremos evitar que el planeta deje de ser viable para la vida humana. No se trata de “ser anti–coches” o de “estar obsesionado”: dejemos de pensar en términos cortoplacistas y tomemos conciencia de la realidad, aunque parezca difícil y cueste mucho dinero. Las actitudes negacionistas o de conformismo, el “es que no se puede hacer nada”, las de “dejad que actúe el mercado” o las de “qué le vamos a hacer, es parte de un ciclo” que opten entre adoptar un pensamiento mínimamente adulto o que se suiciden ellos solos, por favor. Aquí no quedan más grados de libertad que los que hay.
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