Vehículo autónomo: progresa adecuadamente
By Enrique Dans
Llevo muchos tiempo escribiendo sobre el imparable desarrollo de los vehículos autónomos, una evolución que tiene todo el sentido del mundo y que, además, por mucho que afirmaban los escépticos, sigue progresando de manera notable.
Mientras Waymo sigue explotando y acumulando millas de conducción autónoma con su servicio Waymo One en Arizona, construye su fábrica en Detroit para adaptar sus propios vehículos, y comienza ya a utilizar en carreteras públicas sus nuevos Jaguar I-Pace, dos compañías que hasta el momento se habían movido muy poco en ese sentido, la francesa Renault y la japonesa Nissan, firman una alianza con la compañía para explotar servicios de transporte autónomo en los mercados francés y japonés, que podrían expandirse posteriormente a más países.
Mientras, el estado de California otorga licencia a dos compañías chinas, AutoX y Pony.ai para que ofrezcan servicios de robotaxi en su territorio. Otra vieja conocida, Argo AI, anuncia una inversión de $15 millones en Carnegie Mellon para el desarrollo de un centro de investigación sobre vehículos autónomos, universidad que previamente ha financiado iniciativas similares con Uber, que ahora está ocupada completando la adquisición de Mighty AI, una startup dedicada al etiquetado de objetos para su reconocimiento por sistema de visión computerizada en la carretera.
Otra vieja conocida de la que se habían escuchado noticias en diversos sentidos, Apple, parece que renueva su interés en la conducción autónoma y se hace con Drive.ai, de la que habíamos hablado anteriormente pero que tenía problemas para financiar sus operaciones, lo que parece probar el interés de la compañía de la manzana por considerar el automóvil y el transporte en general como una de esas industrias en las que puede tener un papel planteando su reinvención.
Volvo inaugura una línea de camiones completamente autónomos – sin cabina, de hecho – que transportan materiales entre un centro logístico de la compañía y un puerto en Gotemburgo. La iniciativa, bautizada como Vera, está pensada como solución para el transporte de grandes volúmenes de manera muy precisa y en distancias relativamente cortas, en rutas de vehículos que conducen de manera autónoma pero que son controlados para posibles incidencias mediante una torre de control.
¿Qué señales nos envía este mercado? Por un lado, como ya hemos comentado en ocasiones, muy escaso avance en el desarrollo de vehículos autónomos pensados para el uso particular, en favor del desarrollo de flotas operadas profesionalmente incluso por compañías que antes simplemente fabricaban automóviles, en forma de servicio. Por otro, cada vez más expansión y más nuevos entrantes en algunos mercados que buscan explotar esa idea del llamada robotaxi, que propone reducciones del 70% del coste operativo al prescindir de un trabajo, el de conductor, que creció gracias a compañías como Uber o Lyft, pero que tenderá a desaparecer en los próximos pocos años a medida que estas compañías se transforman para convertir sus operaciones en rentables.
Estamos ante el desarrollo de una tecnología con un poder transformacional potencialmente enorme: imaginemos nuestras ciudades con muchísimos menos vehículos, operados por flotas autónomas que nos los ofrecen como servicio, mientras el transporte de mercancías es llevado a cabo por camiones autónomos en las carreteras. Para la llegada de este tipo de vehículos a una ciudad únicamente hacen falta iniciativas que la cartografíen adecuadamente y que estén dispuestas a financiar el capital necesario para la adquisición del parque de vehículos, un espacio en el que se espera mucha inversión por parte de unas compañías automovilísticas que van viendo como el futuro no es vendernos vehículos a los usuarios para que los tengamos parados en el garaje la inmensa mayoría del tiempo, sino a flotas que los mantengan en operación el mayor tiempo posible.
Como visión de futuro, suena decididamente interesante. Ahora plantéate que, además, desde un punto de vista tecnológico, ya está aquí.
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