Una página de veintiún años

Una página de veintiún años

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By Enrique Dans

Hoy, día 21 de febrero, esta página cumple veintiún años de publicación ininterrumpida, desde que en ese mismo día del año 2003, a un profesor de Innovación y Tecnología que había vuelto hacía poco de doctorarse en California le dio, una mañana relativamente ociosa de viernes, por probar a abrirse una página, motivado por la adquisición de Blogger por parte de Google.

A partir de ahí, qué os voy a contar. Tras una primera época de prueba, la evidencia de que esa herramienta podía contribuir muy positivamente a mis clases, y la demostración de una personalidad obsesivo-compulsiva que se planteó escribir todos los días, y que sigue haciéndolo. A veces como simple cuaderno de notas y sitio donde archivar los enlaces que luego utilizo en clase, a veces como forma de someter mis ideas a un cierto escrutinio público, a veces como refugio, a veces como provocación… pero siempre intentando generar reflexión sobre el fenómeno tecnológico, de la innovación y de sus efectos (por cierto, el número 21 de la ilustración lo ha dibujado Dall·E tras pedirle «generate a logo for enriquedans.com twenty-one anniversary» 🙂

El caso es que han pasado veintiún años. El tiempo pasa muy, muy rápido, y lo que es curioso, cada día más. Todas las personas con las que hablo me dicen que ese fenómeno de la distorsión del tiempo a medida que te vas haciendo mayor es normal, así que no me preocuparé especialmente por ello, pero es verdaderamente alucinante. Empecé esta página con 37 años, llevaba diez años casado y tenía una hija de ocho años. Ahora tengo 58, mi maravillosa mujer me sigue aguantando (a pesar de esta página, que en no pocas ocasiones nos obliga a cambiar nuestros planes) tras treinta y un años (y ocho de novios), y mi hija me ha hecho abuelo de Julio, que ya ha cumplido un año. Si en 2003 alguien me hubiese dicho que podía estar empezando un proyecto que duraría tanto tiempo y que, para mucha gente, supone una parte indisociable de mi identidad, le habría dicho que dejase de beber. Y dado que a los 21 años ya puedo beber alcohol hasta en los Estados Unidos, me voy a abrir un buen vino y a tomarme una copa, que me la merezco.

A vuestra salud. Gracias por estar ahí, por contribuir cuando y como os da la gana, y sobre todo, por aguantarme.

Puedes leer el artículo completo en: : Una página de veintiún años

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