Sobre motores, ruidos… y estupideces nostálgicas
By Enrique Dans
A través del LinkedIn de Sebastián Fleischhacker llego a una noticia que parece cuidadosamente escogida de lo mejor de la antología del disparate: aparentemente, Hyundai y Kia han patentado un dispositivo para incorporar a vehículos eléctricos y que sus conductores puedan replicar la vibración de un motor de combustión interna.
Precisamente una de las grandes ventajas de un motor eléctrico, la práctica desaparición de la vibración y la importante reducción – que no eliminación – de los niveles de ruido, obviada porque algunos absurdos nostálgicos podrían querer, aparentemente, seguir sintiendo la vibración de un motor que ya no existe, porque quieren recrear lo que para ellos era «el atractivo» de una tecnología obsoleta: el hecho de que la potencia del motor se desperdiciase generando vibración y ruido en lugar de aprovecharse para la locomoción.
El ruido y la vibración nunca pueden ser una ventaja, e incluso muchos colectivos de ciegos están de acuerdo con que incorporar ruido a un vehículo eléctrico – que de por sí ya lo tiene, aunque sea a niveles obviamente más bajos que el de un vehículo de combustión – es una tontería que solo sirve para incorporar más contaminación acústica, que en ningún caso probará su supuesto valor con un descenso de la siniestralidad, y que básicamente, intenta resolver un problema que no existe. Cuando un vehículo eléctrico circula solo por una calle silenciosa, se le oye perfectamente, seas ciego o no. Cuando son muchos vehículos eléctricos con ese absurdo ruido artificial los que circulan por una calle, el nivel de ruido impide que puedas escuchar uno en concreto.
Pero ya si además, ese ruido o esa vibración se utilizan para que el conductor siga pudiendo sentir la desventaja de una tecnología obsoleta, ya estamos decididamente ante el paradigma de la estupidez humana, equivalente a si Henry Ford hubiese escondido excrementos de caballo bajo el asiento de su Modelo T para que los nostálgicos pudiesen recrear el olor de los vehículos de tracción animal.
Ya en el colmo del absurdo, veo que Toyota ha patentado también una palanca de cambios para que los conductores de vehículos eléctricos puedan «sentir» que cambian de marcha manualmente, algo completamente inútil en un vehículo eléctrico que carece de caja de cambios porque, simplemente, no la necesita. Aparentemente, lo que Toyota plantea es un sistema que altera el par (fuerza de tracción) del motor eléctrico, algo completamente innecesario dado que los motores eléctricos ofrecen toda la potencia y par máximos a cualquier velocidad, y por tanto, solo necesitan una marcha. El mecanismo se completaría, según la solicitud de patente, con un ‘pedal de pseudo-embrague’, aunque dado que no existe un acoplamiento y desacoplamiento físico del sistema de transmisión eléctrica como sí lo hay en un automóvil de combustión interna, no está en absoluto claro qué es lo que provoca la presión del pedal – probablemente nada en absoluto más que dar al conductor una sensación similar a la de un obsoleto motor de gasolina en el que se necesitan cambios de marcha para mantener el par motor.
Con este tipo de cosas me convenzo ya totalmente: esas marcas de automóviles no solo no se resignan a que el motor de combustión interna es una tecnología obsoleta, sino que además, piensan que sus usuarios son completamente idiotas y van a disfrutar escuchando una vibración, pisando un pedal y moviendo una palanca que no sirven absolutamente para nada. Un auténtico insulto a la inteligencia.
¿Qué es lo siguiente? ¿Ambientadores con olor a gasolina y tubo de escape?
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