Robots submarinos para matar estrellas…
By Enrique Dans
Si el titular no te ha generado una curiosidad genuina, pocas cosas lo harán. Pero es específicamente eso, un dron submarino de bajo coste capaz de bucear en la zona de la Gran Barrera de Coral, el mayor arrecife de coral del mundo, con 2,900 arrecifes individuales y 900 islas a lo largo de una extensión de más de 2,300 kilómetros, y localizar mediante un sistema de visión computerizada una estrella de mar específica de la especie Acanthaster planci, la llamada corona de espinas o COT, un predador del coral cuya proliferación excesiva está poniendo en peligro la supervivencia de la Gran Barrera.
El dron subacuático, RangerBot, es el resultado de un proyecto de la Great Barrier Reef Foundation en asociación con dos profesores de robótica de la Queensland University of Technology, Matthew Dunbabin y Feras Dayoub, que además lograron, en 2016, entrar en el Google Impact Challenge y obtener una financiación de 750,000 dólares. El diseño en intencionadamente de bajo coste, es manejado desde una simple tableta tras únicamente quince minutos de instrucción, y es capaz de identificar las COT mediante un sistema de visión computerizada procesado localmente en el robot, con un 99.4% de precisión. Una vez la estrella es localizada, el robot puede administrarle una inyección letal con un tóxico específico.
Previamente, esa tarea se llevaba a cabo mediante buceadores, que además de localizar a las estrellas, tenían que manipularlas en entornos muchas veces intrincados y complejos, considerando además las espinas venenosas que poseen. Con buceadores, únicamente era posible mantener bajo control determinadas áreas de la barrera, pero no se dispone de suficientes personas como para provocar un cambio real sobre el ecosistema. Además, los robots, que pueden permanecer bajo el agua en torno al triple del tiempo que un buceador, pueden ser utilizados mientras para monitorizar otras variables importantes, tales como parámetros de calidad del agua, impacto de la contaminación, o la extensión del daño provocado por el blanqueamiento del coral, otro de los grandes enemigos de los arrecifes, provocado por el calentamiento global. Se estima que la Gran Barrera de Coral, considerada una de las grandes maravillas naturales del mundo y fundamental en la economía australiana, ha sufrido daños que afectan a la mitad de su población de pólipos a lo largo de las últimas tres décadas.
Existen varias hipótesis sobre el origen de la superpoblación de la COT, un problema sin duda complejo desde el punto de vista ecológico. Poblaciones normales de COT se consideran importantes en el balance ecológico de los arrecifes, pero el impacto de factores como la sobrepesca de sus predadores naturales o las temperaturas más cálidas en el agua, que favorecen el desarrollo de sus larvas, son indudablemente de origen humano. Ser capaces de plantear el desarrollo de una tecnología que aspire a poner bajo control ese problema es un proyecto que me parece, desde un punto de vista biológico, completamente fascinante.
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