Monitorización de la conducción y seguros de automóvil

Monitorización de la conducción y seguros de automóvil

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By Enrique Dans

Tesla lanza en Texas, el estado en el que ha decidido reubicar sus oficinas centrales, una póliza de seguros exclusiva para sus vehículos y basada en el cálculo del riesgo en función de los datos reales de conducción del usuario.

El modelo como tal no resulta especialmente novedoso: desde hace ya algún tiempo, existen desde pólizas de seguros que rebajan el precio a los usuarios que están dispuestos a instalarse un módulo de hardware de monitorización de la conducción, hasta apps que, utilizando los acelerómetros y el GPS del smartphone, ayudan al usuario a desarrollar hábitos de conducción segura y, eventualmente, a rebajar el precio de su seguro.

Sin embargo, que la póliza de seguro sea lanzada por el mismo fabricante del vehículo y se base en los sensores de un vehículo que, más que un automóvil, es un auténtico ordenador con ruedas, es algo más novedoso. Desde sus inicios, la gran mayoría de los conductores de vehículos Tesla tendemos a mantener activada la opción que comparte los datos de conducción con la marca, aunque dejar de hacerlo es algo que resulta tan simple como hacer dos clics en la pantalla del vehículo. De hecho, consultar algo con la marca, como detalles sobre la autonomía, se convierte en ocasiones en una conversación en la que tu interlocutor, una vez que le has dado permiso para ello, revisa las lecturas del vehículo durante un determinado viaje, para asesorarte sobre tus hábitos de conducción.

En muchos sentidos, esto se relaciona con la confianza que los propietarios de este tipo de vehículos tienden a tener en la marca, o con el deseo de contribuir a que el vehículo, que constantemente está recibiendo actualizaciones de software, vaya mejorando sus capacidades y su funcionalidad, en lo que constituye una relación entre marca y usuarios que prácticamente ningún otro fabricante posee. Cuando adquieres un Tesla, no adquieres simplemente un vehículo que, a partir de ese momento, se limitará a envejecer y depreciarse, sino que posees un aparato sujeto a actualizaciones que incorporan funcionalidades progresivamente, como la habilidad de reconocer conos de tráfico, de saber si el semáforo está rojo o verde (y avisarte cuando cambia), o de incorporar nuevas funcionalidades como las necesarias, por ejemplo, para dejar un perro en el coche con seguridad, entre muchas otras. Eso mantiene la relación del usuario con una marca a la que, de otro modo, dada la práctica ausencia de revisiones y mantenimiento, vería con muy poca frecuencia. Algunas prestaciones, como la conectividad avanzada, son de hecho servicios que el usuario paga mensualmente si quiere seguir teniéndolos, en un proceso que otras marcas comienzan ahora a imitar.

En el contexto de esta relación entre el propietario del vehículo y la compañía que lo fabricó y vendió, un canal que en el caso de Tesla es completamente directo y sin intermediarios, incorporar la póliza de seguros supone un paso bastante razonable, sobre todo considerando la evolución de los hábitos de conducción. Frente a un pasado en el que muchos conductores aspiraban a llevar a cabo auténticas barbaridades con sus vehículos cuando sabían – o creían – que no estaban siendo observados por nadie que pudiese multarlos, estamos evolucionando, aunque a muchos no les guste, a un modelo en el que lo que la mayoría de los usuarios desean es llevar a cabo una conducción razonablemente segura, sin excesos y sin tratar de poner el vehículo en condiciones extremas. En este sentido, lo que una «caja negra» en un vehículo puede llegar a capturar sobre las circunstancias de la conducción es completamente diferente de lo que la marca puede saber sobre ellas teniendo acceso no solo a la situación y la velocidad del vehículo, sino también a saber quién es el conductor en función del perfil que ha creado en el vehículo, o las lecturas de todos sus sensores y cámaras. A la hora de estimar, por ejemplo, la idoneidad de una determinada maniobra, el contexto puede llegar a ser muy importante.

La página de Tesla dedicada a la póliza de seguros que están ensayando en Texas ofrece bastantes detalles sobre las distintas variables que influyen en el cálculo de la póliza, y seguramente se convertirá en una referencia para muchas compañías de seguros a medida que vayamos evolucionando cada vez más hacia un modelo de vehículo conectado. En un futuro, un vehículo y su conductor estará completamente conectado no solo a su compañía de seguros, sino también «logado» en la propia carretera y con las propias autoridades encargadas de asegurar un uso correcto de la misma, y los conductores serán multados en el momento en que cometan una infracción que amenace su seguridad o las de otros usuarios de la vía. Este tipo de pólizas, en este sentido, no representan más que un adelanto de lo que el futuro nos va a traer.

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