Mi carta a los reyes para unas elecciones en navidad
By Enrique Dans
Mi columna de ayer en El Español, titulada “Elecciones navideñas y cartas a los reyes“, es un pequeño análisis de lo que suponen unas elecciones en las que, como mínimo, vemos unas ciertas posibilidades de relevo generacional (hay veinte años de diferencia entre el candidato que representa “la vieja política” y la edad media de los otros tres) que determina también un perfil de habilidades de los candidatos completamente distinto: finalmente, predominan los candidatos que hablan idiomas, saben manejar un ordenador y se encuentran cómodos en las redes sociales.
La primera petición, por tanto, es así de clara: votemos a un candidato mínimamente moderno, no a un fósil de otra época. A alguien que no haga el ridículo en el contexto internacional quedándose fuera de los corrillos porque no habla idiomas, y que sea capaz de encender un ordenador o de hacer algo más con su smartphone que enviar un SMS. Me parece de puro sentido común. Pero no se vota a un candidato únicamente en función de esas habilidades, del mismo modo que no se decide el voto tan solo en función de las posiciones de un partido con respecto a un tema tan concreto como la gestión de la tecnología y la innovación. Generalmente, cuando alguien intenta analizar los programas de las distintas opciones políticas en lo referente a sus posiciones con respecto a internet, al fomento de la innovación o de la tecnología, se encuentra con que, a pesar de que cada vez más personas consideramos la red una parte muy importante de nuestras vidas, ese aspecto es considerado “menor” dentro de otra serie de posiciones consideradas más importantes.
La gran realidad es que las posiciones que una opción política toma con respecto a internet, a la innovación o a la tecnología son mucho más importantes de lo que inicialmente podría parecer. Cuando un partido aprueba la ley Sinde, el canon AEDE o el impuesto al sol, por ejemplo, no está simplemente tomando una decisión incoherente e insostenible desde el punto de vista tecnológico: está también demostrando hasta qué punto está dispuesto a privilegiar los intereses económicos de una minoría frente a fines indudablemente mucho mayores. Está probando su nivel de corrupción, porque solo se puede calificar de corruptos a quienes eliminan a los jueces y vulneran la separación de poderes para ponerse a juzgar ellos mismos, o a quienes son capaces de criminalizar algo como el acto natural de enlazar para así privilegiar a una serie de medios y que les traten mejor. ¿Cómo de corrupto es alguien que antepone los intereses del lobby de las eléctricas al desarrollo de una generación solar distribuida que encaja con las condiciones de nuestro país como un auténtico guante, y que podría tener efectos muy positivos en términos medioambientales y de balanza comercial? Pura corrupción, de la que define a quienes la practican.
El partido que merezca mi voto tendrá que plantear opciones claras en estos temas. De entrada, sacar la basura: anunciar de manera inequívoca y sin silencios la derogación de engendros legislativos como la ley Sinde, el canon AEDE y el impuesto al sol. Además, tener una posición clara con respecto a la innovación: entender que no es algo que pueda detenerse a golpe de decreto, y ser prudente para no hiperlegislar cuando no sea necesario. Entender los nuevos modelos de negocio y lo que aportan cuando flexibilizan esquemas que se consideraban verdades escritas en piedra, pero que el avance de la tecnología ha convertido en anacrónicos. Aplicar el marco legislativo con sentido común, manteniendo la separación de poderes como elemento fundamental de la democracia. Trabajar en el desarrollo de un tejido emprendedor en tecnología, lo requiere de decisiones importantes en educación, en neutralidad de la red, y en general, en la toma de una postura vanguardista en ese sentido.
Mi carta a los reyes es que el gobierno que salga de las próximas elecciones no vea la tecnología como una amenaza, como algo de lo que hay que “proteger” a los ciudadanos, sino como lo que realmente es: el gran aliado para el progreso. Un gobierno que se asesore de verdad de manera equilibrada, y no se ponga siempre del lado del lobby de turno, de las industrias establecidas que defienden el inmovilismo, el que nada cambie. La tecnología es mucho, mucho más importante de lo que parece. Si también lo es para ti, utilízala para decidir tu voto. Es la única manera de que dejen de considerarla un tema menor, un simple “fleco” del programa. Quiero dejar de vivir en un país que el resto del entorno considera rancio y enemigo de la innovación. No creo que sea tanto pedir…
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