Mejorando el transporte público: autobuses eléctricos
By Enrique Dans
El transporte público está destinado a ser una de las formas prioritarias de moverse por las ciudades, y su tecnología está también en fuerte transición hacia la electrificación. Ahora, el estado de California, en su propósito de llegar al 100% de energía limpia consumida en su territorio en el año 2045, ha decidido implantar un programa de conversión que llevará a que las agencias de tránsito gubernamentales adquieran progresivamente autobuses eléctricos, hasta llegar a la prohibición total de la adquisición de autobuses diesel o de gas en 2029 y la conversión total de la flota a energías limpias.
Las buenas intenciones de California, no obstante, palidecen frente a la descomunal ciudad china de Shenzhen, que rivaliza en la vanguardia tecnológica con el mismísimo Silicon Valley, y que en este año 2018 ha terminado el proceso de conversión de los más de 16,000 autobuses de su flota a eléctricos, culminando así un proceso que comenzó en el año 2011. Como punto de referencia, la flota de autobuses más grande de los Estados Unidos, en Nueva York, posee 5,800 unidades, y una ciudad como Madrid posee 2,050. El proveedor del 80% de los autobuses de Shenzhen es una compañía radicada en la misma ciudad, BYD (Build Your Dreams), que actualmente vende sus vehículos en más de cincuenta países y que en 2016 sobrepasó a Tesla como mayor fabricante de vehículos eléctricos del mundo.
Los autobuses eléctricos son mucho más baratos de operar y de mantener que los propulsados por diesel o gas, además de un factor considerado cada vez más importante en las ciudades: son sensiblemente más silenciosos. El autobús eléctrico se constituye cada vez más como el único futuro para los operadores de transporte público. Su precio, además, está disminuyendo a medida que se reduce el precio de sus baterías, que ha caído un 80% desde el año 2010, poniendo de manifiesto lo importante que resulta tomar las opciones adecuadas en tecnología. En los Estados Unidos, únicamente 300 autobuses sobre un parque total de 65,000 vehículos en el país son eléctricos, mientras que en una ciudad como Madrid, la errónea decisión de optar mayoritariamente por la conversión de su flota a gas natural (62.58%) supuso un retraso en la adquisición de autobuses eléctricos, que actualmente suponen únicamente un 1.76% sobre el total. Según muchas de las agencias de transporte, la rápida caída en el precio de los autobuses eléctricos, junto con el hecho de que su tecnología no estuviese ampliamente probada a gran escala, hizo que las decisiones de compra se retrasasen, por miedo a terminar adquiriendo unidades a precios mucho más caros que si se esperaba algunos años.
Si alguien tiene dudas sobre el futuro del transporte, que se lo vaya haciendo mirar: será eléctrico o no será.
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