Lynda.com: otra adquisición certera de LinkedIn
By Enrique Dans
Que LinkedIn adquiera una compañía es noticia: la compañía fundada por Reid Hoffman hace relativamente pocas adquisiciones comparada con otras empresas de su tamaño, en el marco de una industria en el que este tipo de transacciones se han convertido en moneda común. Que el precio además sea de mil quinientos millones de dólares es algo todavía más inusual, porque la convierte con muchísima diferencia en la mayor adquisición hecha por la compañía en toda su historia, con una diferencia de todo un orden de magnitud: las operaciones anteriores habían estado en el rango de los cientos de millones, nunca de los miles.
A lo que sí que nos tiene acostumbrados la compañía es, eso sí, a que la adquisición sea certera: cuando en mayo de 2012 adquirió SlideShare, todos entendimos perfectamente que lo que buscaba era incentivar el descubrimiento de personas a través de las presentaciones que éstas crean. Del mismo modo que cuando en abril de 2013 se hizo con Pulse, un lector de noticias que ha jugado un papel fundamental a la hora de hacer que LinkedIn pasase de ser una simple base de datos de contactos a la que acudíamos para localizar personas o compañías, a ser un lugar al que vamos a leer contenido seleccionado en función de nuestros contactos y experiencia, a tratar de resolver ese instintivo FOMO, Fear Of Missing Out, miedo a perdernos lo que leen nuestros contactos, nuestros colegas o nuestros competidores.
Lynda.com es una auténtica joyita de compañía, uno de esos casos de empresa radicalmente pionera creada nada menos que en 1995 por Lynda Weinman, una experta en animación digital y multimedia que montó el sitio junto con su marido para poder impartir cursos en la red. Una compañía adelantada a su tiempo, que sigue un modelo de formación práctica que prioriza claramente la utilidad de los conocimientos frente al título obtenido, y a la que le ha ido realmente bien. La empresa alcanzó la rentabilidad en tan solo tres años, se financió mediante sus propias operaciones durante diecisiete años con un crecimiento muy razonable, y no captó su primera ronda de capital externo hasta 2013, año en el que se descolgó con una impresionante inversión de 103 millones de dólares de Accel & Spectrum. Hace pocos meses, el pasado enero, cerró una segunda ronda de inversión de 186 millones de dólares con TPG Capital.
La compañía ha conseguido consolidarse como un auténtico referente en el mercado: crea materiales audiovisuales y documentales utilizando únicamente producción propia, lo que confiere a sus cursos una gran homogeneidad y coherencia de formatos, además de incorporar un contenido reconocido generalmente como de muy alta calidad. Los precios son comparativamente caros con respecto al resto de la industria: una licencia individual oscila entre los veinte y los treinta dólares al mes en función de que sea básica o premium, (que permite la descarga de materiales y el acceso offline), pero permite el acceso en modo tarifa plana a todo su catálogo de más de noventa mil vídeos. Ese modelo de suscripción les ha permitido generar ingresos de más de cien millones de dólares al año durante los últimos dos ejercicios, con una tendencia claramente ascendente a medida que la industria de la formación online y la educación continua se van convirtiendo en fenómenos cada vez más consolidados, con mayor aceptación social y menos connotaciones de producto sustitutivo.
Para LinkedIn, la adquisición de Lynda.com tiene todo el sentido del mundo: determinar necesidades de formación a partir de perfiles profesionales cada vez más completos y prescribirlos en modo motor de recomendación supone un encaje prácticamente obvio, como lo es el tratar de generar dinámicas sociales asociadas a esos mismos procesos formativos. Pasar de recomendar artículos para que un profesional se mantenga enterado y actualizado en las novedades de su empresa o industria, a recomendar cursos para exactamente el mismo fin es algo que, sin duda, tiene mucho sentido. En una coyuntura como la actual, podríamos además ver el precio de la operación, que supone un multiplicador de quince veces sobre ingresos, como una métrica en absoluto escandalosa o disparatada, lo que supone que LinkedIn emprende planes más ambiciosos, pero con el mismo criterio sensato que ha demostrado a lo largo de su historia.
La gestión de las adquisiciones como elemento estratégico es una disciplina compleja, que pocas compañías aciertan a dominar: acertar en la elección, conseguir que el equipo directivo no salga corriendo tras la adquisición o se limite a cumplir sin más con el período de permanencia pactado, e integrar correctamente las actividades en la dinámica del comprador sin generar choques culturales son, en el contexto actual, habilidades cada vez más importantes. Y LinkedIn parece, en este sentido, todo un modelo a seguir.
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