Los MOOC como herramienta de disrupción en el panorama educativo

Los MOOC como herramienta de disrupción en el panorama educativo

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By Enrique Dans

Desde Voces Económicas, el blog de economía y finanzas de MoraBanc, me pidieron un artículo sobre la disrupción en el panorama de la educación, y concretamente, sobre el papel de los Massive Open Online Courses (MOOC) en ese proceso. Mi artículo se titula “Sobre educación y disrupción“.

Si bien los MOOC han definido todo un nuevo abanico de competidores en la industria y han sido considerados por muchos como una gran fuerza disruptiva en la educación, mi razonamiento es que suponen un incremento de la oferta disponible en algunos temas y un interesante descenso de las barreras de entrada a determinados tipos de educación, pero para nada una verdadera disrupción.

Los MOOC son una buena prueba de que existen numerosas posibilidades de crear valor mediante ideas nuevas en la industria de la educación. Indudablemente, una estructura capaz de hacer llegar materiales de calidad a un número elevado de alumnos, de ofrecerles un entorno adecuado para la discusión y la resolución de dudas, de evaluación del desempeño y de matching de cara a, por ejemplo, procesos de head-hunting es susceptible de aportar valor a muchos usuarios, incluso teniendo en cuenta unas tasas de abandono que sistemáticamente superan el 90% y que parecen mucho más una característica del propio sistema que un problema que sea susceptible de ser corregido.

Sin embargo, la capacidad de los MOOC para convertirse en verdaderos sustitutivos de determinados tipos de educación está por demostrar, y no parece que sea un camino demasiado sencillo – ni siquiera que exista un verdadero interés por recorrerlo. En realidad, en todo proceso educativo en el que la motivación y el desarrollo de metodologías de aprendizaje basadas en la educación del sentido común jueguen un papel fundamental, el entorno social y la interacción con el profesor pasan a jugar un papel central que resulta muy difícil sustituir con plenitud en un MOOC. No tanto por la “O” de Online que representa en el acrónimo el componente tecnológico – la educación online ya ha demostrado sobradamente poder rivalizar en calidad y satisfacción con la presencial – sino más bien por la “M” de Massive. Resulta extremadamente difícil plantear una sustitución de procesos educativos cada vez más enfocados al individuo y al desarrollo personalizado de las habilidades, en estructuras diseñadas para acomodar, de manera claramente mecanicista y relajando la participación del profesor hasta extremos asumibles por una persona, un proceso de servicio a semejante escala.

El desarrollo de los SPOC, Small Private Online Courses, que pretenden corregir esa disfuncionalidad estructural incorporando algunas partes de los elementos de diseño de los MOOC a grupos más pequeños y en entornos más asumibles por la capacidad de atención de una persona, parecen responder precisamente a ese tipo de carencias. En la practica, lo que parece estar observándose es que si bien los MOOC pueden representar una cierta oportunidad bajo determinados supuestos, la realidad es que el verdadero rendimiento optimizado de un proceso educativo se obtiene mediante un dimensionamiento adecuado, y no creando superestructuras megalómanas en las que el 90% de los participantes no obtienen nada que valga realmente la pena, y el 10% restante termina disfrutando de un servicio no comparable con aquello a lo que supuestamente pretendía sustituir.

Se dice que en todo proceso disruptivo, el que sufre el impacto de la disrupción es siempre el último en darse cuenta. No sé si es así, y obviamente, ese pensamiento estuvo presente en mi cabeza durante todo el tiempo que me llevó conceptualizar y escribir ese artículo. ¿Estoy tomando, en realidad, el papel del taxista que critica a Uber sin ser capaz de entenderlo del todo, o el de la discográfica que lucha contra Napster sin ser capaz de ofrecer un producto que supere sus prestaciones de cara al usuario? Por más que lo intento, no consigo visualizarme en esa situación, ni me encuentro a nadie que me hable de los MOOC como una experiencia comparable a una educación de la que tengo referencias directas desde hace más de un cuarto de siglo. Si la disrupción de la educación va a venir de los MOOC, que suponen poco más que una masificación e industrialización de la interacción, creo que pecaríamos de una terrible falta de ambición: a mí en particular me dejaría muy frío y esperando por una verdadera disrupción – que por otro lado, creo muy necesaria.

En cualquier caso, toda discusión es bienvenida.

(Aquest article també està disponible en català, “Sobre educació i disrupció“)

Puedes leer el artículo completo en: : Los MOOC como herramienta de disrupción en el panorama educativo

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