Los algoritmos no tienen sentido del humor (todavía)
By Enrique Dans
Una buena forma de tranquilizar a todos aquellos que entran en modo pánico cuando les hablan de tecnologías de desarrollo autónomo de inteligencia artificial puede ser explicarles lo que ocurrió en el NASDAQ con el valor de Tesla Motors el pasado día 1 de abril, la fecha conocida como “April Fool’s“ en el mundo anglosajón.
La compañía publicó una broma en su blog corporativo y en su Twitter en la que daba cuenta del lanzamiento de su nuevo modelo, el Model W, en el que la “W” significaba “Watch”, junto con una fotografía de un reloj con un descomunal Big Ben sobre su esfera, un pie de foto en el que alertaba de que era necesaria la fuerza de un orangután para ser capaz de levantar el brazo con el reloj puesto, y un texto en el que claramente bromeaba sobre el inminente lanzamiento del Apple Watch con frases como “los estudios han demostrado que el uso del Model W mejorará dramáticamente tu salud – si haces ejercicio – ¡y está disponible en platino!”
Obviamente, una simple broma sin más trascendencia, una forma de honrar la tradición del April Fool’s de manera completamente inofensiva, como también hicieron con la otra broma lanzada desde su cuenta de YouTube y su Twitter anunciando un “ticket-avoidance mode”, una función que evita las multas de aparcamiento activando los limpiaparabrisas y desplazando automáticamente el coche para evitar al agente.
Hasta aquí, todo genial: bromas diseñadas para arrancar una sonrisa y posiblemente incluso un poco de viralidad, una imagen de compañía fresca y desenfadada… todo muy divertido. Divertido, hasta el momento en que llegamos al NASDAQ y empezamos a hablar de dinero de verdad: en la actualidad, una gran cantidad de órdenes de compra y venta de acciones en los mercados bursátiles tienen lugar a través del llamado algorithmic trading, mecanismos automatizados capaces de detectar movimientos en el mercado y actuar en consecuencia. Mecanismos que detectaron el movimiento de noticias en torno a la compañía, aislaron la causa de dicho movimiento mediante análisis semántico como el “lanzamiento del nuevo Tesla Model W”, y lanzaron en consecuencia un gran volumen de órdenes de compra que elevaron momentánea y fugazmente la cotización de la acción de la compañía en torno a un 1%… en una compañía con una capitalización de mercado de más de 24.000 millones de dólares!
Literalmente, algoritmos automatizados cayendo en una broma que fueron incapaces de detectar porque había sido diseñada por seres humanos, para seres humanos. Si el sentido del humor es una prueba de inteligencia y esto es lo que podemos esperar del estado del arte de las complejas máquinas y programas diseñados para manejar la meca del comercio mundial, es posible que nos queden aún unos cuantos años de tranquilidad antes de que un Terminator llegue desde el futuro para asesinar a Sarah Connor… 🙂
(No, esto no es en modo alguno una prueba que la inteligencia artificial esté aún muy lejos. Pero me pareció muy divertido)
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