Las VPN como síntoma

Las VPN como síntoma

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By Enrique Dans

Las redes privadas virtuales, o VPN, son una de las herramientas que considero fundamentales para cualquier persona que necesite acceder a internet como parte de su trabajo o de su vida. Sin embargo, cuando, en una de las primeras sesiones de mi curso de innovación, hablo sobre ellas, prevengo contra las de uso gratuito y recomiendo un artículo para elegir una, me suelo encontrar con que son, probablemente, una de las herramientas menos utilizadas, a pesar de su gran utilidad en muchas circunstancias.

De hecho, esa utilidad es la que convierte a las VPN en un síntoma muy interesante. Tenemos, por ejemplo, el caso de China, un país en el que las VPN no están expresamente prohibidas, pero en el que, en 2017, el gobierno dio instrucciones expresas a los operadores de telecomunicaciones de bloquear el uso de VPNs por parte de los ciudadanos a partir de febrero de 2018. Ese bloqueo, sin embargo, parece tener un seguimiento relativamente escaso: en el país, el uso de VPNs es prácticamente ubicuo, sobre todo por compañías que mantienen actividades comerciales con el exterior y no pueden arriesgarse a ver sus comunicaciones interrumpidas.

En Rusia, los recientes intentos del gobierno de impedir el uso de VPNs por parte de sus ciudadanos se han encontrado con el efecto contrario: millones de rusos utilizan VPNs de manera cotidiana para acceder a información del exterior mientras el gobierno se afana por intentar bloquearlas metiendo sus direcciones IP en una lista negra cada vez más larga. Mientras, un servicio gratuito en concreto, Amnezia, que los usuarios pueden hacer funcionar sobre un servidor propio, se ha convertido en un quebradero de cabeza para el gobierno del país.

En Italia, por ejemplo, un país en absoluto homologable a China o a Rusia en su régimen de libertades, algo tan aparentemente poco importante como la prohibición del uso de ChatGPT debido a razones relacionadas con la privacidad se ha convertido en el detonante de un fuerte incremento en el interés de los ciudadanos del país por el uso de VPNs. Obviamente, no hablamos de un servicio «de primera necesidad», pero sí sabemos que en torno a un 20% de los usuarios de internet en general acceden habitualmente a ChatGPT para todo tipo de usos, y que ese uso, convertido ya en un hábito, parece suficiente como para que, ante una prohibición, un número significativo de personas trate de hacerse con las herramientas necesarias como para poder seguir accediendo a él.

Parece interesante utilizar el interés de los usuarios por el uso de VPNs, expresado en forma de tendencias de búsqueda, como un síntoma. En un mundo en el que algunos gobiernos utilizan el acceso a internet como una forma de control de los ciudadanos y para evitar críticas, las VPN se convierten en una forma de rebeldía y, para muchos, en la única forma de poder trabajar o llevar a cabo muchas actividades que, desde hace años, no nos imaginamos poder hacer sin tener acceso a la red. Desde hace muchos años, una VPN es parte de mi «caja de herramientas» para muchas cosas: para acceder a determinadas páginas y servicios, para cuando viajo, para cuando accedo a internet desde según qué conexiones, para evitar que determinados sitios registren mis conexiones, etc. Para mí, utilizar una VPN para determinados usos es un gesto muy habitual, y eso que vivo en un país en el que las restricciones son algo completamente fuera de lo común.

¿Se está convirtiendo el interés por el uso de una VPN en un país en un indicador de las actitudes de su gobierno con respecto a las libertades que ofrecen a sus ciudadanos?

Puedes leer el artículo completo en: : Las VPN como síntoma

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