La IA y el juego de las sillas musicales
By Enrique Dans
El diario económico Financial Times anuncia la firma de un acuerdo estratégico de licencia de sus contenidos con OpenAI, que permitirá a la compañía entrenar sus modelos de inteligencia artificial generativa en el archivo de más de 136 años de noticias del diario para desarrollar textos, imágenes o código, y que ChatGPT pueda responder a preguntas de sus más de cien millones de usuarios en todo el mundo utilizando resúmenes cortos de noticias del Financial Times acompañadas de los correspondientes enlaces.
Este tipo de acuerdos se están convirtiendo ya en una noticia habitual: para la propia OpenAI es el quinto, tras haber anunciado previamente otros similares con Associated Press en los Estados Unidos, con Axel Springer en Alemania, con Le Monde en Francia y con PRISA en España.
De nuevo, OpenAI está demostrando tener más rapidez de movimientos y reflejos que otras compañías como Google, y podrían llegar a ponerla en peligro si los usuarios empezamos a acostumbrarnos a utilizar interfaces generativas como ChatGPT para leer sobre determinados temas. Una gran cantidad de consultas a motores de búsquedas se refieren a noticias o a la actualidad: acostumbrarse a recibir esas respuestas, en lugar de como simplemente una enumeración de enlaces, como un texto bien redactado con enlaces a las correspondientes noticias de medios prestigiosos puede ser una propuesta de valor difícil de superar.
Esos acuerdos, presumiblemente exclusivos, podrían convertirse en una gran ventaja frente a alternativas como el Gemini de Google, al tiempo que permiten a OpenAI continuar progresando sin tener que someterse a mil y un juicios con discusiones inacabables sobre propiedad intelectual, como los que va a tener que afrontar con The New York Times. Por el momento, se sabe que compañías como Google, Adobe y Microsoft también han mantenido reuniones con grupos de medios de comunicación, pero únicamente OpenAI ha sido capaz de anunciar acuerdos tangibles.
Estamos en pleno juego de las sillas musicales: las compañías de inteligencia artificial tratando de cerrar acuerdos con socios que puedan suministrar información fiable, y que funcionen además como refrendos de prestigio para sus algoritmos. Todo indica que, tras una primera fase de «Wild West» en la que todos utilizaron toda la información a la que pudieron acceder, los algoritmos podrán ser, en el futuro, tan buenos como las fuentes de información que puedan legítimamente utilizar gracias a acuerdos, mientras que la ausencia de esos acuerdos posiblemente llegue a determinar que no puedan hacer referencia a esas fuentes, con todo lo que ello podría conllevar. Esto, por supuesto, podría ser muy discutible en función del resultado de algunos de los juicios por uso no autorizado de contenidos que están pendientes, pero parece que se está configurando como un intento de definir ventajas competitivas.
Veremos cómo responde una Google muy acostumbrada a tratar con medios de comunicación, y qué puede ofrecer para que sus algoritmos puedan tener acceso a unas noticias que ya indexan habitualmente todos los días.
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