La cultura de Discord se agrieta
By Enrique Dans
La plataforma de mensajería instantánea y chat Discord, que tuvo su origen en las comunidades de gamers que mantenían conversaciones sobre juegos específicos, anuncia que comenzará a ofrecer publicidad a sus usuarios, por el momento con un formato razonablemente poco intrusivo, con posibilidad de hacer opt-out en la configuración y restringida a temática de videojuegos.
Sin embargo, y sobre todo para los viejos del lugar, la jugada suena a «esto ya lo he vivido yo antes», un clarísimo principio de decadencia, de caída por una pendiente engrasada. Y es que, en la práctica, siempre es igual: el momento en que una compañía decide, para incrementar sus ingresos, empezar a dar a sus usuarios algo que no solamente no habían pedido ni era lo que iban a buscar ahí, sino que además, no quieren recibir.
No existe la «publicidad buena». La publicidad está diseñada para interrumpir lo que un usuario pretende hacer con mensajes que no quiere recibir, con incluso algunos psicópatas en la industria que piensan que «si no molesta, no funciona». Para una compañía como Discord, que afirmaba no hace mucho que creía que era capaz de crear productos que hiciesen que su servicio fuese más divertido y que la gente pagase por él, empezar a servir anuncios supone una renuncia a toda una filosofía, a unos principios, a una cultura corporativa que ponía al usuario en el centro. Ahora el usuario ya no está en el centro, y si hay que molestarle, se le molesta. Todo sea por engrosar la cuenta de resultados, que es lo que ahora está de verdad en el centro.
Que la publicidad sea «inofensiva» o «muy restringida a ciertas temáticas» es simplemente un matiz, y además, seguramente, si hacemos caso a la evolución habitual, será meramente temporal. En cuanto los directivos de Discord empiecen a catar las mieles de los ingresos publicitarios, rodarán por la pendiente como rodaron todos los demás, y empezarán a «innovar» en nuevos formatos, en nuevas temáticas y en todo tipo de posibilidades que les permitan hacer crecer sus ingresos. Es, simplemente, el principio del fin, y algo de lo que solo se puede salir cuando deshaces el movimiento inicial y dejas de mostrar anuncios.
Lo que digo lo sé por experiencia propia. Hubo una época, que duró aproximadamente dos años, en la que mi página tuvo publicidad, administrada por una compañía de la que era demás accionista y que, supuestamente, trataba de cuidar a mis lectores lo mejor posible. Algunos seguramente recordarán aquello, como yo recuerdo la permanente lucha para evitar determinados formatos y determinadas temáticas, y cómo los anunciantes y sus agencias iban renunciando a cumplir tus restricciones y te decían aquello de «pues si no lo quieres así, te quedas sin ello».
En su momento pude tomar la decisión de renunciar a aquellos ingresos y eliminar la publicidad de mi plantilla, pero todas las semanas recibo propuestas para incluir anuncios en todo tipo de formatos, por no citar la infinidad de propuestas para aceptar artículos esponsorizados (básicamente, publicidad encubierta). ¿Por qué no lo hago? Simplemente, porque considero que mi relación con mis lectores no debe ser así. Que mis lectores vienen buscando una serie de cosas y otras no, y que aunque podrían llegar a aceptar determinadas cuestiones, no es así como quiero tratarlos. ¿Quiere decir eso que no me gusta ganar dinero? Me gusta como a cualquiera, pero afortunadamente, puedo trazarme algunas líneas rojas y darme el lujo de respetarlas.
Discord, con su movimiento, ha decidido pisar las líneas rojas que se marcó en su momento, y simplemente, comenzar a rodar por la pendiente de la monetización de sus usuarios. Ya veremos dónde están los anuncios de Discord dentro de uno o dos años.
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