La cornucopia tecnológica

La cornucopia tecnológica

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By Enrique Dans

Según la mitología griega, la cabra Amaltea crió con su leche a un Zeus obligado a esconderse de su feroz padre, Crono. Cuando era un niño, y mientras jugaba con uno de sus rayos, Zeus rompió sin querer uno de los cuernos de Amaltea, y para compensarla, confirió al cuerno roto el poder de que, a quien lo poseyera, se le concediese todo lo que pudiese necesitar o desear. De ahí surgió la leyenda de la cornucopia.

¿Es susceptible el desarrollo tecnológico y la innovación de generar una especie de cuerno de la abundancia como el representado en la Abundancia de Rubens, capaz de satisfacer todas nuestras necesidades terrenales?

Un interesante artículo en Fast Company, «The case for optimism: By 2030, everything will be so cheap that we’ll be able to end poverty«, hace referencia, a partir de escenarios de predicciones formulados por Tony Seba, al llamado «optimismo tecnológico», también tratado anteriormente por autores como Peter Diamandis y Steven Kotler en su libro «Abundance«: la idea de que el progreso tecnológico aplicado a ámbitos como la energía, transporte, alimentación, materiales, información y procesos de producción posibilitará, en unos diez o quince años, cambios que permitirán, por ejemplo, erradicar completamente la pobreza o asegurar que todo el mundo tiene acceso a un nivel de vida y de confort razonable por pocos cientos de dólares al mes.

¿Qué ocurre cuando el precio de la energía cae hasta el punto de que deja de compensar medirla, y resulta más razonable, más barato y menos burocrático implantar una tarifa plana? ¿Y cuando el uso de vehículos autónomos eléctricos para el transporte pasa a ser tan económico, que deja de tener sentido poseer un vehículo, considerando además todos los gastos que conlleva? ¿Qué pasaría si, en torno a 2030, dejásemos de plantearnos otorgar permisos de conducir a personas, porque su nivel de accidentalidad es tan elevado comparado con el de los vehículos autónomos, que las propias aseguradoras situasen esa opción fuera del mercado? ¿O si la producción de alimentos, gracias a tecnologías como la fermentación de precisión utilizadas ya por compañías como Perfect Day o Impossible Foods, se desplazase al nivel molecular y pudiésemos desarrollar nuestros propios alimentos, en lugar de obtenerlos de los animales?

En un escenario de este tipo, en el que el desarrollo y la adopción de tecnología permite cambios de como mínimo un orden de magnitud con respecto a la gran mayoría de nuestras necesidades, pensar en escenarios económicos basados en la renta básica incondicional pasa también a tener mucho más sentido: en un escenario de abundancia, lo mínimo que puede pedir a una sociedad humana es que ninguno de sus integrantes tenga el riesgo de caer involuntariamente por debajo del nivel de la pobreza, y de hecho, se debería poder garantizar no solo que las personas tienen el empleo que desean, sino que sus condiciones laborales – o la ausencia de las mismas – no les generan estrés o inquietud.

De acuerdo con el informe producido por el think tank en el que participa Tony Seba, titulado «Rethinking Humanity«, de 89 páginas y disponible para descarga gratuita en su página, sería posible proveer las necesidades básicas de una persona, estimadas mil millas de transporte, 2,000 kWh de energía, nutrición completa, agua potable, unos 50 metros cuadrados de espacio por persona, comunicaciones e incluso educación continua a lo largo de la vida por menos de 250 dólares mensuales hacia finales de la presente década, un coste que se estima que, en 2035, descendería hasta la mitad de esa cantidad.

¿Cómo se llega, desde el conocido escenario actual, hasta el descrito en ese informe? ¿Cuántas tensiones surgen en una reconversión como esa, aunque pueda sonar a paradoja considerando el escenario hacia el que evolucionaríamos? ¿Qué políticos actuales son capaces de visualizar un futuro como ese a un plazo tan corto, y entender la necesidad de priorizar las condiciones necesarias para convertirlo en realidad? ¿Cuántos de nosotros, lectores habituales de una página centrada en el desarrollo de la tecnología y la innovación, compramos la viabilidad y el indudable optimismo de un futuro como ese? ¿Qué reacciones nos genera?


Puedes leer el artículo completo en: : La cornucopia tecnológica

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