India: materializando una economía emergente basada en la tecnología
By Enrique Dans
A estas alturas, escribir un artículo hablando de la India como economía emergente no tendría demasiado sentido: ya son varias décadas planteando el potencial económico de uno de los países más poblados del mundo, y aunque no recibe la misma atención que China – que pasa por ser la economía que ha sido más eficiente en toda la historia llevando a un porcentaje más elevado de su población por encima del umbral de la pobreza – su papel en la economía del futuro está más que comentado.
Lo que sí resulta interesante, sin embargo, es ver el papel de los grandes números y la demografía en el desarrollo de la economía online: tras muchos años hablando del tema, todo indica que el panorama de las startups tecnológicas indias están viviendo un momento absolutamente dulce. Fuerte entrada de inversores extranjeros, impresionante dinamismo, y un panorama que indica que la novena economía del mundo, al que se achacaba una escasa penetración de internet debido a su elevado nivel de pobreza, empieza finalmente a despertar.
El fenómeno, por otro lado, no me resulta en absoluto ajeno en lo personal: India es uno de los países que de forma consistente y claramente creciente a lo largo de los años aportan más alumnos a mis clases en IE Business School. Mantengo contacto a través de redes sociales con unos cuantos ex-alumnos que han creado startups tecnológicas al volver a su país (alguno con muy buena experiencia). E incluso tengo la experiencia de uno de mis mejores amigos que, cuando decidió crear una empresa de desarrollo de software, escogió sin dudarlo India como país para radicarla. ¿Pero qué factores específicos llevan a que el segundo país más poblado del mundo, con 1.280 millones de habitantes (el 17.5% de la población mundial), pero con menos de un 25% de penetración de internet, dé finalmente el salto y empiece a convertirse en un auténtico hervidero de startups tecnológicas?
El primer gran número es evidente para cualquiera: de acuerdo, solo un 25% de personas con acceso a internet, pero que sobre una población de 1.280 millones, son nada menos que 320 millones de almas, un mercado impresionante en términos de tamaño. Si añadimos un crecimiento de cinco millones de usuarios nuevos nada menos que cada ¡¡mes!!, la perspectiva es que el mercado, si sostiene ese crecimiento (y no hay demasiados factores que parezcan impedirlo), alcance los quinientos millones de usuarios en un plazo aproximado de unos tres años. Impresionante mercado, y mucho más si tu producto o servicio ofrece propuestas de valor centradas en un aprovechamiento más eficiente de los recursos, como ocurre con proyectos centrados en la llamada “economía del compartir”.
Añadamos otra pieza en la ecuación: la que resulta sencillamente del efecto de la ley de Moore. Tecnología cada vez más potente, y cada vez más barata está llevando a India a convertirse en uno de los principales protagonistas a la hora de lanzar iniciativas de popularización tecnológica. Mark Zuckerberg lo considera desde hace tiempo uno de los mercados prioritarios para Facebook – el segundo país del mundo en número de MAUs, o usuarios activos mensuales, después de los Estados Unidos – y uno de los decididos protagonistas de su iniciativa Internet.org, a pesar de las resistencias de las empresas indias que consideran que los planes de Zuckerberg entran en abierto conflicto con la neutralidad de la red. Pero más allá de la conectividad, hablamos de dispositivos: en India, ya hay smartphones que han logrado abaratar su precio hasta los $11, dando lugar a un mercado absolutamente pujante en el que a lo largo del año pasado se introdujeron tres nuevos modelos de terminales móviles… cada día.
Desde el punto de vista político, India tiene un comportamiento completamente diferente al de la otra economía comparable, China: mientras el Partido Comunista chino constituye una jerarquía centralizada, opaca y con un elevado nivel de corrupción institucional, India tiene una cultura mucho más heterogénea y plural que permite el debate, la creatividad y la experimentación productiva. El gobierno presenta también elevados niveles de corrupción (ambos países ocupan posiciones similares en los rankings mundiales de corrupción), pero tiende a respetar al individuo mucho más de lo que sucede en China. Mientras en China el gobierno juega un papel fundamental a la hora de emprender o se convierte el mismo en emprendedor (aunque exista un importantísimo y emergente sector privado), en India los emprendedores toman una aproximación ultraliberal, y tratan de mantenerse todo lo alejados del gobierno que son capaces. El sector tecnológico indio, de hecho, ha crecido en gran medida ante la indiferencia del poder político, o incluso a pesar del mismo: la economía se ha expandido sin que existiese una verdadera revolución industrial, ha saltado de la agricultura a los servicios (outsourcing, 2.7% de la exportación de servicios a nivel mundial, de los que el 40% son directamente relacionados con la tecnología y el 31% con otros procesos de negocio) y lo ha hecho a pesar de limitaciones tan importantes como la falta de desarrollo de infraestructuras básicas, que aún siguen jugando un importante papel como cuello de botella.
Y finalmente, el que para mí es un elemento igualmente fundamental: la educación. A pesar de que la tradición educativa india tiene una notable riqueza y ofrece una preparación comparativamente superior a la de otros muchos países en todo lo relacionado con las materias cuantitativas y técnicas, resulta imposible encontrar ninguna universidad india entre las cien primeras en los rankings como los de Times Higher Education o Shanghai. Sin embargo, el prestigio de los ingenieros y desarrolladores indios raya lo mítico, lo que indica, de nuevo, una aplicación de los grandes números: aunque la calidad de las universidades y escuelas de ingeniería no sea comparativamente muy elevada, los impresionantes números con los que juegan llevan a que la disponibilidad de personas capaces de convertir una idea en código ejecutable en India sea muy elevada: India es capaz de abastecer de programadores, ingenieros de software y CTOs no solo su mercado, sino también muchos otros.
Tamaño de mercado, descenso cada vez más drástico de las barreras de entrada a la conexión, y sistema educativo que abastece un mercado de personas con buen nivel de preparación tecnológica. Tres factores basados en los grandes números que están llevando a un impresionante despliegue del ecosistema tecnológico que podría llegar a jugar un papel fundamental a la hora de definir su papel en la economía mundial.
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