¿Es el trabajo el sitio adecuado para buscar la felicidad? Me parece que no, pero podría ser que sí
Vincular trabajo y felicidad con objetivos de alto rendimiento es una moda. Hay que buscar el trabajo que no nos haga felices, que no nos parecerá trabajo, y tendremos un alto rendimiento sin esfuerzo. Hay que conseguir que los empleados estén felices en el trabajo que rendirán más. Me suena a ponerle música clásica a las vacas para que den más leche.
No por regar algo va a dar flores
¿Son felices las personas con talento extraordinario?
La felicidad no es SMART
Otro punto de encuentro con la felicidad es el «flow» o la sensación de estar en flow. En este estado nos encontramos tan centrados en una tarea que perdemos la consciencia de nosotros mismos. En flow estamos totalmente concentrados aplicando nuestras habilidades al máximo. Es un estado maravilloso, que si no es de felicidad, se le parece mucho. Podemos entrar en flow, por ejemplo, practicando un deporte, bailando, practicando sexo, o incluso trabajando. Puede que hayamos encontrado el nexo entre el trabajo y la felicidad. Mihaly Csikszentmiahlyi, involucrado en el desarrollo de la disciplina de la psicología positiva, se ha centrado especialmente en el estudio del flow. Csikszentmiahlyi ha desarrollando una serie de teorías sobre las condiciones necesarias para entrar en flow. Entrar en flow no es algo que podamos hacer a voluntad o capricho, sino que la actividad que realizamos debe tener una serie de características para que esta situación se dé. En especial es de gran importancia la dificultad de la tarea en relación con nuestras habilidades. Si es demasiado fácil nos aburriremos, si es demasiado difícil nos estresaremos. Si bien es cierto, que para entrar en flow el reto de la tarea realizada debe ir creciendo en paralelo con nuestra mejora de habilidades, no es menos cierto que incrementar estas habilidades supone un esfuerzo importante.
Entrar en flow puede ser genial para nuestro ocio, o en una situación no relacionada con el trabajo, pero en mi opinión, no es la situación ideal en un entorno laboral. En la empresa estamos en competencia, si queremos una mejora continua, avanzar hacia la excelencia, debiéramos estar fuera de flow frecuentemente. Si realmente queremos mejorar, el esfuerzo es importante, y todo esfuerzo genera sufrimiento. Hay que salir de nuestra zona de confort. Es discutible que esto sea compatible con la felicidad.
¿Y si de verdad fuera cierto?
Hasta este punto del post he defendido la falta de idoneidad de la felicidad de los empleados como objetivo empresarial. ¿Pero y si me equivoco, y si realmente es posible ser feliz trabajando? Para avanzar en esta línea creo necesario investigar más qué significa la felicidad o cómo se llega a ella. Seguramente el problema es que no sabemos qué es la felicidad. Es posible que el concepto que conocemos no sea correcto y seguramente está contaminado por cosas como el marketing. Por suerte la felicidad es un concepto que ha preocupado a todos los filósofos y muchos de ellos han intentado definirla.
Llegados a este punto no puedo dejar de comentar que me parece que en general necesitaríamos más filósofos y artistas y menos gente dedicada al marketing.
En este enlace encontrarás un artículo sobre cómo distintos filósofos intentaron definir la felicidad. No dejes de leerlo. A mi de todas las definiciones y medios de alcanzar la felicidad, el más coherente, sólido y practicable me parece el que propone Ghandi. Y es tan sólida su propuesta porque no propone la búsqueda ni de placer ni de satisfacción. Y encima es perfectamente aplicable en la empresa. Así que si seguimos a Ghandi, quizás sí podamos encontrar la felicidad también en el trabajo. Básicamente Ghandi nos dice que para alcanzar la felicidad, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, deben estar siempre en armonía, debemos permanecer siempre fieles a nosotros mismos y practicar el perdón. Hacer esto puede suponer un gran esfuerzo e incluso un gran sufrimiento de consecuencias muy negativas, y es algo personal, está vinculado a los principios de cada uno.
Nuestro problema y el de las empresas, es que nos costaría seguir las recomendaciones de Ghandi porque no nos paramos a pensar cuales son nuestros principios, qué cosas realmente nos importan, y nos dejamos llevar con frecuencia por la búsqueda del placer y las satisfacciones.
Los principios son siempre la base de todo
Dicho de modo breve, las empresas deberían trabajar en definir sus principios, algo que, para que sea eficaz, sólo se puede hacer teniendo en cuenta a todas las personas involucradas. Por supuesto, nuestras creencias y principios van evolucionando con el tiempo, por lo que las empresas pueden trabajar en definir y moldear los propios. Las empresas, como agrupaciones de personas, deben entonces pensar, decir y hacer cosas en armonía con estos principios, permanecer fieles a si mismas y no criminalizar los errores, ni buscar chivos expiatorios ante problemas. De nuevo, el reclutamiento adquiere una enorme relevancia y debemos buscar empleados que sintonicen con los principios de la empresa. Entonces quizás podamos crear empresas felices. El alto rendimiento puede que sea ya otra cosa, pero seguramente se apoyará en la felicidad de la organización.
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