El RPA y la «automatización blanda»

El RPA y la «automatización blanda»

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By Enrique Dans

Tras la reflexión de ayer al hilo de la presentación del robot humanoide Tesla Optimus, en la que podemos ya empezar a imaginarnos robots sustituyendo a trabajadores en todo tipo de tareas rutinarias o pesadas en fábricas y otros contextos generalmente conocidos como «de cuello azul», hoy toca hablar de los avances de la llamada «automatización blanda» o RPA, Robotic Process Automation: la automatización de procesos de negocio basada en software a modo de «robots metafóricos» y machine learning, que está progresivamente sustituyendo más y más tareas rutinarias o repetitivas en un entorno diferente, el del trabajo administrativo o «de cuello blanco».

Un artículo en Bloomberg, «Software robots are gaining ground in white-collar office world«, describe precisamente cómo la automatización de procesos mediante software, con la incorporación de herramientas cada vez más sencillas de machine learning, se está convirtiendo en una manera de aligerar las estructuras de muchas compañías tras una pandemia que ha llevado a reimaginar muchas de las estructuras tradicionales de ese tipo de trabajos.

¿Cuántas de las tareas que llevamos a cabo habitualmente en nuestras rutinas de trabajo pueden ser llevadas a cabo por software? La pregunta no es metafórica: a medida que ese software se hace más sencillo de crear e incrementa además sus capacidades gracias a desarrollos como la interpretación del lenguaje, nos encontramos con que tareas históricamente desarrolladas por trabajadores, que van desde la investigación de mercados hasta el asesoramiento financiero, pasando por las ventas o, incluso, por la propia programación, van siendo progresivamente sustituidas por código ejecutable.

Las compañías dedicadas a este tipo de procesos de RPA en diversos ámbitos, como UIPath, Appian o EngageSmart, entre otras, están experimentando un fuerte crecimiento en ingresos y clientes a medida que más y más compañías ven la oportunidad de sustituir tareas repetitivas mediante software creado específicamente para ello, hasta el punto de que el World Economic Forum predice que, en el año 2025, las máquinas llevarán a cabo más tareas como tales que los humanos. Obviamente, esto implicará también un desarrollo de nuevos trabajos en el ámbito del software dedicado a programar esas máquinas pero eso no obvia el hecho de la fortísima reforma del mercado de trabajo que eso va a traer consigo.

La reflexión me evoca un artículo de hace tiempo, «The coders programming themselves out of a job«: dado que quien mejor conoce su trabajo y sus posibilidades de automatización es quien lo desempeña, y ante la cada vez mayor simplificación de las tareas de programación mediante herramientas como el low code y el no code, ¿cómo debemos gestionar la cada vez mayor tendencia a la automatización? ¿Qué ocurre cuando la propia automatización sustituye a aquellos que se dedicaban a crear herramientas para ello?

La respuesta nos lleva a volver a la entrevista de Elon Musk de ayer: los primeros robots como tales, con las características que imaginamos en un robot, podrían empezar a estar listos en uno o dos años, hasta el punto de que muchas compañías empezarán a plantearse sustituir trabajadores por una máquina de unos treinta mil euros a la que no hay que pagar un sueldo, que trabaja horas interminables y que es más exacta y con menos errores que el humano al que sustituye. En el mundo RPA, si sustituimos el concepto de robot por el de software, esto ya lleva tiempo sucediendo, y va a tener lugar cada vez más rápido. Esto nos lleva, de nuevo, a un entorno de abundancia en el que muchas de las cosas que hoy producimos pasarán a tener costes muy inferiores gracias a la automatización, y en el que el concepto de trabajo cambia drásticamente, porque todo lo que una máquina puede hacer, lo hará una máquina y no tendrá sentido tener a un humano haciéndolo.

¿Qué tareas van a quedar disponibles para que las hagan humanos? Posiblemente muchas, porque seguiremos sublimando el concepto de trabajo, pero eso no quita que vayamos a vivir un cambio brutal en las habilidades que se precisan para trabajar, o uno todavía más significativo en lo referente a qué hacer con los humanos que no trabajen.

Lo importante en este momento es entender que, más allá de las reflexiones de fin de semana, estamos en un momento en que, tras la reflexión provocada por una pandemia, muchas compañías se están replanteando para qué tareas necesitan realmente un trabajador humano y cuáles, en cambio, pueden ser completamente automatizadas, y que este proceso, que comienza por el software y por los robots de tres ejes, no va a detenerse. Reflexionar sobre el futuro del trabajo y sobre las futuras sociedades en las que los humanos no tengan necesariamente que trabajar si no quieren nunca ha sido más relevante.

Puedes leer el artículo completo en: : El RPA y la «automatización blanda»

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