¿El ojo que todo lo ve?
By Enrique Dans
Una usuaria de Facebook y periodista, Kashmir Hill, ve una persona con un apellido que le suena familiar en una de las recomendaciones que Facebook insiste en hacerle dentro del listado de “Personas que quizá conozcas”, y tras contactarla, se da cuenta de que es la mujer que está casada con el hermano de su abuelo biológico, al que nunca conoció y con el que no comparte apellido porque abandonó a su padre cuando era pequeño. Por razones que no alcanza a comprender, Facebook parecía conocer mejor su árbol genealógico que ella misma, y había sido capaz de trazar una relación a pesar de que, tras ser adoptado, su padre recibió un apellido completamente diferente, y ni él ni las personas que posteriormente llegó a conocer de manera puntual de su familia biológica (con ocasión del funeral de su madre) utilizaban Facebook.
¿Qué sabe realmente Facebook de sus usuarios? Además de la gran cantidad de datos que compartimos voluntariamente con la compañía, bien de manera explícita cuando nos damos de alta o vamos rellenando aspectos de nuestro perfil, o bien de forma implícita durante los más de cincuenta minutos diarios que, como media, pasamos en sus dominios, resulta que la compañía invierte importantes sumas de dinero en la adquisición de bases de datos externas y brokers que reflejan aspectos de nuestra actividad fuera de la red, mediante acuerdos con proveedores de datos como el que tiene desde 2012 con Datalogix, compañía líder norteamericana en la explotación de datos de consumo a través de programas de lealtad y otras fuentes. Esos datos son, realmente, la fuente de negocio de la compañía, tanto gracias a la publicidad que recibimos cuando estamos dentro de su red, como cuando estamos en otras páginas.
¿Qué puede llegar a ver en el análisis de nuestras redes aquel que tiene la capacidad de verlo prácticamente todo, incluyendo partes de nuestro comportamiento en la red y fuera de ella, dónde estamos o por dónde nos movemos en función de la localización de nuestro teléfono, o incluso “pequeños detalles sin importancia” como esos fugaces momentos de curiosidad por saber qué fue de un antiguo un compañero de colegio o de una pareja anterior que tenemos en un momento dado o que tienen otras personas con respecto a nosotros? Un breve paso por el listado de personas que Facebook nos dice que quizá conozcamos nos brinda casi siempre detalles curiosos, que generalmente identificamos y somos capaces de explicarnos en función de datos como el número de contactos comunes que compartimos con alguien, el que pertenezcamos a un mismo grupo o se nos haya etiquetado juntos en una misma fotografía, las redes a las que podamos pertenecer (el colegio o la universidad en la que estudiamos, las empresas en las que trabajamos, etc.) y cuestiones similares. Pero la realidad es que el algoritmo de Facebook, sobre el que la compañía no ofrece datos porque lo considera parte de su ventaja competitiva, utiliza unas cien variables para obtener ese listado de personas que quizás conozcamos, y que tiene como función que tengamos redes más completas y exhaustivas porque, según su investigación, las personas con redes más completas tienden a tener una mayor fidelidad hacia la aplicación.
¿Qué sabe Facebook de nosotros? ¿Te has encontrado con sugerencias curiosas que no puedes explicarte de qué manera Facebook llegó a ellas? Tanto si quieres compartirlo aquí como si prefieres mantenerlo en privado, la periodista está pidiendo colaboración para hacer un poco de ingeniería inversa y tratar de entender qué tipo de datos está utilizando la compañía para hacer sus recomendaciones. ¿Está Facebook logrando convertirse en “el ojo que todo lo ve”?
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