El futuro de los pagos

El futuro de los pagos

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By Enrique Dans

Esta mañana participé como moderador en el evento de presentación del informe “Los medios de pago, un paisaje en movimiento”, desarrollado por el Centro del Sector Financiero de PwC e IE Business School.

Mi papel era el de moderar una mesa que contó con la participación de Ignacio Bañón, responsable de Global Payment Systems de BBVA, y con Paloma Real, Directora de Innovación y Desarrollo de Negocio de MasterCard, además de presentar posteriormente a mi buen amigo Javier Rodríguez Zapatero, Director General de Google España y Portugal. Además, me coincidió casualmente un almuerzo el día anterior con Fernando Aparicio, ex-director general de PayPal España, que me generó bastantes reflexiones sobre el tema.

Desde hace tiempo inmemorial, odio las mesas redondas cuyo formato se reduce a ser una serie de “mini-conferencias” en las que cada uno de los participantes hace una ponencia, así que pedí a los participantes que no llevasen presentación, y preparé una serie de preguntas como marco conceptual, que compartí con ellos únicamente unos minutos antes de entrar en el evento, mientras nos tomábamos un café, y que dejo aquí exactamente con la misma intención que me llevó a hacerlas, la de provocar reflexión:

  • Apple Pay, Android Pay, Google Hands Free, Samsung Pay, PayPal, Visa Checkout, MasterPass… ¿qué diablos está pasando aquí?
  • ¿Cómo puede esperarse que evolucionen la capa tecnológica y la capa de adopción?
  • ¿Cuál es para nuestros invitados de hoy el movimiento, lanzamiento o jugada más importante que hemos podido ver recientemente?
  • Personalmente, estoy fascinado con Apple Pay, y no tanto por el despliegue tecnológico que puede suponer, como por la manera en que Apple fue capaz de coordinar los intereses de bancos, emisores de tarjetas y retailers en el momento adecuado. Ya que lo comentamos… bancos, emisores, retailers, tecnológicas… ¿quién tiene realmente el poder ahora? ¿Cómo llevaríamos a cabo hoy un hipotético análisis de 5 fuerzas de Porter en esta industria?
  • ¿Qué razonamiento lleva a un banco a aceptar una comisión del 0.15% por transacción? ¿Veremos ese escenario replicado en otros países? ¿España?
  • Apple Pay en USA y UK, países donde la cuota de mercado de iPhone supera el 40%… ¿qué pasa en los países en los que está por debajo del 15% o del 10%?
  • CurrentC como proceso de sustitución: ¿quién tiene el poder aquí?
  • ¿Están empresas como Apple, Google o Samsung evolucionando para convertirse en bancos? ¿Cómo de tangible es la amenaza de la sustitución?
  • Recordemos aquella frase en la portada de la edición española del “Y Google, ¿cómo lo haría?” de Jeff Jarvis: “hagas lo que hagas, Google terminará por hacerlo mejor, y además gratis”. ¿Estarán Google u otros una comoditización radical de los pagos, planeando por ejemplo ofrecerlos gratis?

Las respuestas fueron sumamente interesantes, y revelaron que hablamos de un tema en el que existen muy pocas certidumbres. Por un lado, Apple Pay está siendo un todo un éxito en los Estados Unidos y se prevé que seguramente lo sea en el Reino Unido, pero falta saber cómo va a poner en practica su estrategia en aquellos países en los que la cuota de mercado de iPhone sea muy inferior. Por otro lado, existe la incertidumbre sobre las posibles tendencias de desintermediación o sustitución: el caso de CurrentC, lanzado por un consorcio de distribuidores entre los que se encuentran jugadores tan importantes como Walmart, CVS, Seven Eleven o Best Buy, era claramente un movimiento destinado a eliminar las comisiones cobradas por los emisores de tarjetas, mientras que ha habido también especulaciones sobre hasta qué punto el lanzamiento de Apple Pay podía querer decir que la marca de la manzana, con todas sus imponentes reservas de cash, podría llegar a convertirse en un banco.

¿Que justifica la existencia de una capa como el emisor de tarjetas o el banco cuando la tecnología permite que surjan procesos de sustitución? Básicamente, el hecho de que se genere un valor que alguien esté dispuesto a pagar. En ese sentido, los participantes parecen sentirse razonablemente seguros del valor que generan, aunque obviamente vivimos un momento de enorme incertidumbre. El lanzamiento de Apple Pay ha demostrado que, dada una interlocución y una masa crítica suficiente, podía lograrse una alineación de los intereses de los diferentes actores implicados. En general tiende a asumirse que hablamos de un entorno complejo y regulado en el que la sustitución de una capa no es como tal un proceso simple, pero de nuevo, existen pocas certidumbres. Un escenario que, según comentó posteriormente Javier Rodríguez Zapatero, debería llevar a muchos de los actores implicados a sentir estrés, porque es evidente que el escenario tecnológico actual va a generar nuevas formas de hacer las cosas que darán lugar a nuevos contextos, en los que los niveles de adopción pueden llegar a resultar sorprendentes si las propuestas son adecuadas.

La idea que subyace como germen de la innovación es dar lugar a procesos mucho más sencillos: Apple Pay es claramente una apuesta por la usabilidad proveniente de una compañía que se caracteriza precisamente por ello, pero también hemos visto pasar modelos fallidos como el de Pay with Square, o recientes como el de Google Hands Free, en los que las operativas se simplifican hasta el límite. En algún punto, muy posiblemente, podremos ver fenómenos de adopción similares a los que Apple reporta actualmente en los Estados Unidos.

Un entorno, sin duda, en el que nos quedan muchas sorpresas por ver.

Puedes leer el artículo completo en: : El futuro de los pagos

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