El efecto Carmena
By Enrique Dans
Antes del 6 de marzo de 2015, la candidatura ciudadana de unidad popular denominada Ahora Madrid ni siquiera estaba constituida. No existía como tal. Hasta el 30 de marzo, fecha en la que hicieron públicos los resultados de unas primarias que aupaban a la candidata independiente, Manuela Carmena era simplemente – que no es poco – una jueza emérita de 71 “desjubilada”, conocida por haber sido una de las fundadoras del despacho laboralista en el que se produjo la matanza de Atocha en 1977, por haber luchado contra las corruptelas existentes en los juzgados, y por haber recibido el premio nacional Derechos Humanos en 1986.
Algo menos de tres meses después, tras las elecciones municipales del 24 de mayo en Madrid, Manuela Carmena es la candidata con más posibilidades de ocupar la alcaldía de la capital de España, tras recibir 519.210 votos (519.721 según su propio recuento) y convertirse en la segunda fuerza más votada, a menos de cincuenta mil votos de la candidatura del Partido Popular.
En el medio, el “efecto Carmena“: una proyección de la personalidad de alguien que destaca precisamente por no ser una política, por no gritar consignas en los mítines, por no utilizar el habitual lenguaje de la confrontación o, sencillamente, por hablar con sensatez.
No tengo el gusto de conocer a Manuela Carmena, no soy ciudadano de Madrid y no representa a la opción política que habría votado en caso de vivir en la ciudad, pero sin duda, es un fenómeno digno de ser analizado. Una campaña de bajo coste, financiada fundamentalmente mediante microcréditos, que estuvo a punto de superar a la candidata que representaba a la fuerza que ha gobernado Madrid durante los últimos veinticuatro años, y que parece destinada a cambiar la fisonomía de la ciudad con nuevas iniciativas que llenan a muchos de esperanza mientras aterran a otros.
El día 8 de mayo, al comienzo de la campaña electoral, la cuenta @ManuelaCarmena en Twitter, abierta el 14 de marzo, tenía 40.947 seguidores. Quince días después, el día de las elecciones, sus seguidores se había duplicado, 81.347. Hoy 31 de marzo está ya por encima de los 145.000, con un incremento medio diario de unos 2.775 seguidores. El mayor crecimiento de seguidores se concentra entre el 23 y 25 de mayo: solo en esos días crece 14.927 seguidores. Si observamos el comportamiento tras la jornada electoral, el crecimiento es muy superior.
Desde el inicio de campaña ha habido más de 225.000 menciones a Manuela Carmena (sólo mención al perfil @ManuelaCarmena, serían más si incluyéramos la búsqueda de Manuela Carmena). Los días que más menciones obtuvo fueron el 19 de mayo a partir de las 8 de la tarde por su participación en el debate de Telemadrid, y en la jornada electoral del 24 de mayo. Durante la campaña, un total de 237.814 menciones, que resaltan el elevado componente social del fenómeno: con un total de 191 actualizaciones (ocho diarias durante la primera mitad de la campaña, quince durante la recta final y veintinueve el día previo a la jornada de reflexión), Manuela Carmena ha situado ocho de sus tweets por encima de los dos mil retweets, con este liderando la cuenta con más de cuatro mil retweets:
Además de ese, hay ejemplos como este, animando a la participación a una hora del final de la votación, que obtuvieron más de tres mil retweets, y hasta seis más por encima de los dos mil.
Una campaña en la que podríamos citar también iniciativas populares como la lanzada por el llamado Movimiento de Liberación Gráfica de Madrid, que ha creado una página en Tumblr donde artistas de todo tipo crean ilustraciones de Manuela Carmena, o Madrid con Manuela, otra página de ilustraciones en la que se da absoluta rienda suelta a la creatividad popular, o el evento en Facebook “Por Manuela cambio mi foto“, que animaba a llenar Facebook de color turquesa y de imágenes de Manuela Carmena el día 19 de mayo.
Un ejemplo de libro de las llamadas campañas grassroots, con una amplia colaboración y apoyo popular, frente a una campaña clásica de elevado presupuesto de las de “la política de toda la vida” de su oponente que llenó Madrid de carteles en farolas, marquesinas y autobuses, con un presupuesto muchísimo más elevado y un apoyo mediático netamente superior. Un auténtico triunfo de “lo nuevo sobre lo viejo”, de la nueva forma de hacer política frente al antiguo, y de una manera de dirigirse a los ciudadanos basada en lo genuino, en el diálogo y las explicaciones frente a las consignas. Sin duda, a escala madrileña, un auténtico fenómeno sociológico. Una manera de hacer política y de inspirar a la gente que sin duda ha quedado muy reflejada en Twitter, que ha probado ser una red fundamental a la hora de solidificar este tipo de campañas. Pero que además, es ahora la que tiene más posibilidades de obtener la alcaldía de la ciudad de Madrid. Con todo lo que ello conlleva.
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