Canary: innovar desde una startup frente a innovar desde grandes compañías
By Enrique Dans
Hablé de Canary en una entrada hace ya mucho tiempo, en julio de 2013: en aquel momento, lo acababa de ver en Indiegogo, y me pareció que tenía muchos elementos para convertirse en una buena opción de seguridad para el hogar de muchas personas.
Aquella campaña de crowdfunding, que terminó el 26 de agosto de 2013, consiguió reunir casi dos millones de dólares sobre la petición inicial de cien mil que hacía la compañía. La entrega del producto, como es bastante habitual en estos casos, se retrasó un cierto tiempo: en mi caso, casi un año. Sin embargo, la compañía, durante todo ese tiempo, convirtió en norma el envío habitual de actualizaciones sobre novedades y planes, y consiguió que en ningún momento tuviese la impresión de haber arriesgado mi dinero.
Si voy a mi repositorio de correos, tengo no uno ni dos, sino nada menos que un total de ¡cuarenta y siete! mensajes de correo relacionados con el producto, si incluimos los de Indiegogo para confirmar mi pedido, y en muchos de ellos me explican cuidadosamente que, dado el volumen de dinero y la popularidad obtenidas, habían decidido mejorar la unidad con una cámara de mejor resolución o con otra serie de añadidos, que me han ido generando una impresión positiva. El desembolso del dinero que comprometí no tuvo lugar de manera efectiva hasta finales de septiembre de 2014, tras preguntarme respetuosamente si aún seguía interesado en el dispositivo. Totalmente alejado de la impresión de “pagué, y ahora qué” que en ocasiones acompaña a algunos proyectos de crowdfunding.
Hace aproximadamente un mes recibí mi dispositivo, por el que había pagado $199 (más gastos de envío). Mi impresión fue fantástica: excedió completamente mis expectativas. Un packaging impresionante, muy similar al de los productos de Apple, con un diseño muy cuidado para que encajasen perfectamente cada uno de los componentes del producto, desde la unidad y el cargador hasta el último de los cables. Además, un adaptador a enchufe español: alguien en la compañía se había preocupado por comprobar que el pedido venía desde España, había conseguido un adaptador que además encajaba perfectamente con su cargador sin ningún tipo de holguras y era hasta del mismo color, y lo había metido en la caja del courier.
Configurar el producto fue facilísimo: descargar la app, y seguir unas instrucciones claras y concisas. Dado que mi router, casualmente, está en un punto de la casa que ofrece una amplia visibilidad a la cámara del dispositivo, opté por la conexión directa mediante un cable de red en lugar de la conexión a través de WiFi. Tras eso, un paso de verificación mediante un cable de audio, también incluido, y todo listo. Dar de alta al resto de miembros de la casa, y empezar a probarlo.
¿La experiencia tras la prueba? Que tiene todo lo que le pido a un sistema de seguridad, y algo más: un diseño inteligente. Soy usuario de alarmas en mis dos casas, y la impresión que siempre he tenido de esos dispositivos es que están decididamente mal diseñados, por empresas que no ponen nada de cuidado a la hora de hacer las cosas. Resulta paradójico que siendo un servicio por el que pago bastante todos los meses, la calidad sea tan profundamente inconsistente y los dispositivos hayan evolucionado tan mal desde que empecé a ser usuario. Por supuesto, en ningún momento esperaba que Canary pudiese considerarse un sustitutivo de este tipo de instalaciones completas en toda una casa unidas a un servicio de conexión con la Policía o la Guardia Civil, pero me estoy encontrando con que no solo lo es, sino que tiene prestaciones que desearía que alguien en mi empresa de alarma viese funcionando y pensase en la posibilidad de desarrollar. Y no hablo de ningún tipo de “tecnología punta”: hablo de puro sentido común.
Un ejemplo: en mi alarma, tengo que llevar un imán en el llavero con el que la desactivo al entrar en casa. El imán o la unidad que lo lee que tengo en la puerta de mi casa son un maldito desastre: fallan en numerosas ocasiones, originando falsos saltos de alarma y una comunicación completamente innecesaria con la compañía. ¿Cómo soluciona esto Canary? Sencillamente, detecta si los miembros de la familia estamos o no en casa mediante la geolocalización de nuestros smartphones, y se arma o se desarma en función de eso. Si sales de casa, en cuanto la app ve que estamos fuera, el dispositivo se arma, y si detecta cualquier movimiento, una elevación brusca de la temperatura (posible incendio), o de la humedad (posible inundación), nos envía un mensaje. Con ese mensaje, podemos activar la cámara del dispositivo, un gran angular que funciona fantásticamente incluso con muy poca luz, y trata de ver qué está pasando. Cuando llegamos a casa, la app sencillamente lo detecta y el dispositivo se desarma solo. Y si alguien va a poner como problema el que puedes llegar a casa con el móvil sin batería… ¡que se compre una batería extra y la lleve en el bolsillo! Los posibles problemas no son nada comparado con la comodidad que el sistema ofrece 🙂
En algo más de un mes de uso, ni una sola falsa alarma que supusiese la más mínima molestia, aunque sí hemos recibido avisos en la app cuando, por ejemplo, detecta a alguien que no está dado de alta en el sistema o cuando alguno de los smartphones da problemas con su geolocalización. Cada vez que recibes un aviso en tu smartphone, puedes optar por decirle que “everything is OK”, e incluso definirle lo que ha pasado entre una amplia gama de opciones, tales como la presencia de animales domésticos, de cortinas que se mueven con el viento, o de reflejos. El sistema trata de aprender y de reconocer posteriormente ese mismo tipo de causa para intentar evitar avisos innecesarios. El servicio es gratuito en su tramo básico, que permite hasta cuatro unidades en una casa y el almacenaje de hasta doce horas de vídeo, y tiene un plan de precios mensuales a partir de ahí para necesidades más sofisticadas.
¿Puedo confiar en este dispositivo como confiaría en un completo sistema de alarma? Repito: obviamente, no hablamos de lo mismo, ni en precio, ni en prestaciones. Si mi alarma salta, mi compañía me llama, me pregunta, y puede supuestamente enviar a la Policía o a la Guardia Civil a mi casa en un tiempo razonable. Si mi Canary salta y veo a unos ladrones en mi salón a través de la app, tendría que ser yo mismo el que llamase y tratase de convencer a la Policía o a la Guardia Civil de que tengo un dispositivo instalado por mí y no homologado, y que le juro por lo que más quiera que he visto a alguien en mi casa a través de su cámara. Si ese alguien entra en mi casa por otra zona, el Canary posiblemente detectaría el ruido y me avisaría, pero yo no podría comprobar si es o no una falsa alarma salvo que pasasen por la zona controlada por la cámara. Podría hacer sonar la sirena que tiene incorporada, pero eso seguramente solo conseguiría, además de molestar a mis vecinos, que los ladrones localizasen el dispositivo (que de otra manera es razonablemente discreto) y lo desenchufasen o lo rompiesen. No, no hablamos de lo mismo. Olvídate de sistemas de detección de apertura de puertas o ventanas, de avisos en caso de corte de suministro eléctrico, etc. Pero la sensación que tengo es razonablemente parecida, y si no quisiese pagar por la alarma que tengo, consideraría que mi casa está razonablemente segura, y decididamente mucho más que frente a la opción de no tener instalado ningún sistema de seguridad.
No tengo absolutamente nada que ver con la compañía, no me ha regalado nada, y no he tenido ningún contacto con ellos más allá de pagar por su producto y recibirlo. No me considero un “blogger de producto”, de hecho, no es demasiado habitual que haga reviews: cuando las hago, es porque algo me ha llamado especialmente la atención (si quieres ver reviews, aquí tienes las de sitios como C|Net, GigaOM o Engadget, completas y no todas especialmente positivas). Mi caso es mucho más sencillo: he pagado por un producto en régimen de crowfdunding, y a partir de ahí, contando incluso con retrasos en su producción y con todo, he tenido una experiencia de cliente calificable como excelente.
La seguridad no es un tema para tomárselo a la ligera, y por supuesto, no estoy diciendo que me parezca recomendable sustituir de la noche a la mañana los sistemas de alarma de empresas especializadas que tengamos en nuestras casas por un simple dispositivo y una app. De hecho, ni siquiera pretendo convencer a nadie para que se compre el producto, no me dedico a eso. Mi reflexión es otra: una simple startup que ha desarrollado su producto mediante crowdfunding ha sido capaz de incorporar en su diseño elementos mucho más innovadores y, sobre todo, más minimalistas y con más sentido común que algunas empresas que conozco y que llevan muchos años dedicándose al negocio de la seguridad. Si trabajase en alguna de esas empresas de seguridad, este es un producto que decididamente compraría para examinarlo. ¡¡Ya podían aprender las empresas de seguridad de algunos de los elementos, tanto de diseño y de funcionamiento como de relación con el cliente, que han determinado mi excelente opinión sobre este producto!!
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