Apple Music, Spotify y el dominio de la música

Apple Music, Spotify y el dominio de la música

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By Enrique Dans

Ayer día 30 de julio se cumplió un mes del lanzamiento de la muy anunciada Apple Music, presentada como gran acontecimiento por la compañía… y por el momento, no ha pasado nada. Ni hemos visto legiones de usuarios corriendo a instalársela y hablando del servicio con enorme excitación, ni ha reventado ninguna métrica de popularidad, ni parece haber causado el más mínimo problema a su principal competidor, Spotify.

De hecho, aunque los gráficos de Google Trends sean útiles únicamente a la hora de señalar tendencias, resulta interesante para poner las cosas en su sitio ver la magnitud alcanzada por el lanzamiento en términos de popularidad en búsquedas de Google, en perspectiva con respecto a la evolución de Spotify desde su lanzamiento en octubre del año 2008:

Una gráfica que resultaría perfectamente normal al comparar un servicio con casi siete años de antigüedad, con una expansión geográfica gradual y prudente, y una popularidad razonablemente elevada, con otro competidor recién llegado a la industria.

Si utilizamos Topsy para ver las menciones en Twitter, una de las redes sociales en las que tendría bastante sentido ver un reflejo de la actividad y el interés de los usuarios por uno u otro servicio, la constatación a lo largo de los últimos treinta días es bastante similar:

Apple Music vs. Spotify - Topsy

De nuevo: un lanzamiento potente, pero al cabo de pocos días, la tendencia se restituye, el nuevo entrante cae, y el servicio que lleva más tiempo construyendo su popularidad se sitúa por encima en número de menciones.

La cuestión, evidentemente, es que Apple no es un competidor cualquiera ni un recién llegado al mundo de la música. Es, precisamente, la compañía que muchos afirman ha supuesto el mayor cambio para esa industria en toda su historia – honor que yo en realidad adjudicaría decididamente a la difunta Napster y a ese fantástico innovador llamado Shawn Fanning – y por supuesto, la compañía más valiosa del mundo por capitalización bursátil, con dinero suficiente como para comprar prácticamente lo que quiera.

¿Cabía esperar un éxodo de usuarios de Spotify hacia Apple Music aprovechando el período de prueba de tres meses gratuitos que la compañía ofrece a sus usuarios? ¿De qué manera espera el mercado que compita Apple Music? Durante el período de negociaciones, se habló mucho del interés de Apple por cerrar acuerdos en exclusiva con compañías discográficas, de reservar para sí los lanzamientos importantes o de plantear jardines vallados de los que solo podrían supuestamente disfrutar sus usuarios. Afortunadamente, a pesar de lo que comentamos el pasado abril, no parece que la compañía vaya a plantear ninguno de esos escenarios, independientemente de que algunos artistas puedan decidir ofrecer su música en Apple Music y no hacerlo en otros servicios.

Apple parece haber entendido la estructura del mercado, y ver claramente que el planteamiento de restricciones únicamente tiende a incentivar los canales irregulares, que por supuesto siguen funcionando perfectamente y estando disponibles a tan solo un clic de distancia a pesar de los infinitos intentos para evitarlo. La realidad es la que es: si el uso de esos canales irregulares termina por disminuir, será precisamente gracias a servicios como Spotify o Apple Music, que plantean que a partir del pago de un servicio entendido como razonable por el usuario, se pueda acceder a la música que uno quiera con total comodidad y conveniencia.

Sin embargo, la tibieza de la entrada de Apple Music sorprende. El componente grandilocuente del lanzamiento presagiaba un intento de arrasar el mercado, de que durante algún tiempo, únicamente se hablase de ellos. Y decididamente, no está siendo así. No solo eso, sino que se muchas de las menciones que se hacen del servicio no son especialmente buenas, y se refieren más bien a los problemas de compatibilidad con las librerías de música que muchos usuarios tenían anteriormente o a problemas de usabilidad de diversos tipos. En mi caso personal, la experiencia de Apple Music ha sido de todo menos llamativa: prácticamente fue probarlo y decidir que no tenía ninguna posibilidad de comparación con Spotify. De acuerdo: soy europeo, no soy seguramente muy exigente ni muy especial en mis gustos musicales, tengo una patológica tendencia a ser muy fiel a los productos o servicios con los que estoy satisfecho, y no me caracterizo especialmente por ser un Apple fanboy (tecleo en un MacBook Pro, pero no utilizo iPhone ni otros productos de la compañía, y trato de mantener una perspectiva razonablemente neutral, abierta y académica), pero de nuevo, me sorprende que una apuesta tan importante para Apple, por mucho que sea una estrategia de desarrollo a largo plazo, permanezca, a un mes de su lanzamiento, en un estado tan aparentemente catatónico.

En mi caso, al menos, una de las cuestiones que decididamente suponen un enfriamiento absoluto de mis ganas de probar Apple Music es su vinculación con iTunes. Considero iTunes un auténtico desastre, uno de los peores productos de la compañía, un misterio prácticamente inexplicable en el contexto en que se encuentra. Y todo indica que no soy el único. Los aficionados a la música clásica lo odian también, y iTunes sucks es uno de los resultados que suelen aparecer en los desplegables de búsquedas sugeridas de Google. Básicamente, iTunes era un desastre, y montar Apple Music sobre ese desastre parece estar generando confusión y sensaciones más bien negativas.

En estas condiciones, no me atrevería a aventurar un porcentaje de conversión de usuarios gratuitos a suscriptores a $10/mes una vez termine el período de tres meses de prueba. Con Spotify, me pasa exactamente lo contrario: tengo la impresión de que el problema de la compañía es encontrar vías para hacer llegar sus promociones a más usuarios, porque una vez que esos usuarios prueban el servicio premium, tienden a quedarse en él. Con setenta y cinco millones de usuarios activos y veinte millones de usuarios de pago en todo el mundo, Spotify tiene obviamente aún mucho espacio para crecer, pero aún sin contar con los recursos con los que cuenta la compañía de la manzana y con ese ritmo aparentemente lento de desarrollo, no parece que el lanzamiento de Apple Music vaya a suponer cambios enormes en su estrategia.

¿A dónde nos dirigimos? Muy posiblemente, a un escenario competitivo incierto, con dos compañías pugnando por el mercado partiendo desde muy distintas posiciones, y algunos entrantes más como Tidal u otros con todavía muchísimo que demostrar y tratando de hacerse sitio. Apple Music, lógicamente, crecerá, pero a la luz de lo visto durante su primer mes, no parece que esté llamada a ser ningún tipo de ángel exterminador, ni la opción que todos los aficionados a la música estuviesen esperando para lanzarse en sus brazos. Tampoco parece que el desarrollo del mercado de Apple a medida que vende más dispositivos vaya a convertirse en un factor muy importante a la hora de provocar un efecto de arrastre, aunque podría ser una de las estrategias que la compañía se plantease llegado el momento.

Parecía claro que un escenario como el de la música no iba a ser sencillo para nadie, aunque fuese la compañía más grande del mundo y contase con un cierto encaje conceptual en él. Por el momento, la sensación más extendida parece ser un marcado escepticismo. ¿Se planteará la compañía algún otro tipo de medidas de cara a obtener un posicionamiento más privilegiado, o se limitará a dejar que su servicio vaya incrementando su popularidad de manera progresiva, casi vegetativa? ¿Cuál ha sido tu experiencia con Apple Music? ¿Has llegado a probarlo? ¿Te parece que esté llamado a convertirse en una opción mayoritaria o de gran popularidad?

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