Trabajo, evolución y sentido común

Trabajo, evolución y sentido común

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By Enrique Dans

Los trabajadores de Inditex consiguen, tras varios años de reivindicaciones, poder salir los viernes a las tres de la tarde, elegir entre dos posibles horarios, de 9 a 18:30, o de 9:30 a 19:00, y tener disponibles más opciones de transporte. Y lo que para los trabajadores de la multinacional gallega supone un hito aparentemente histórico, contrasta con las tendencias cada vez más definidas de flexibilización de las jornadas laborales como forma de incrementar la productividad, los resultados y la satisfacción de las personas.

Compañías como Microsoft, por ejemplo, han ido bastante más allá, y han podido comprobar que dar un día libre adicional completo a sus trabajadores en forma de una semana de cuatro días y un fin de semana ocioso de tres genera una productividad muy superior, mayor satisfacción, y menores costes en electricidad o en papel. Ser más productivo trabajando menos, una consecuencia sin duda muy interesante.

La compañía de Seattle está lejos de ser la única que está alcanzando este tipo de conclusiones. En muchos casos, la reducción de la semana de trabajo para hacerse de cuatro días y manteniendo la misma remuneración se plantea como una consecuencia de la cada vez mayor productividad de los robots, en otros como una necesidad para poder reducir las emisiones de cara a políticas medioambientales, y en otros, simplemente como una medida de reducción del estrés. De una u otra manera, incluso líderes empresariales que abogaban por la famosa filosofía del “996», desde las 9AM hasta las 9PM durante seis días a la semana, como el el chino Jack Ma, especulan ahora con la posibilidad de que, en breve, trabajemos únicamente doce horas semanales. La idea de trabajar menos para trabajar mejor y para, entre otros objetivos, salvar el planeta está tomando cada vez más cuerpo de realidad en más compañías.

A la idea de trabajar menos se une. además, otra tendencia: la de trabajar desde casa. Apoyada cada vez más por tecnologías de conectividad permanente y ancho de banda elevado como 5G, la idea de trabajar en grupos distribuidos, independientemente de la localización de las personas se está convirtiendo en una idea cada vez más probada y ensayada, susceptible de servir para favorecer políticas de atracción y retención de talento, como forma de reducir el impacto en estrés y en descenso de productividad de los desplazamientos de casa al trabajo, y para ayudar a los trabajadores a definir y adaptarse mejor a las jornadas de trabajo. La nueva teoría es que si necesitas ponerte el despertador para definir cuando trabajas, es que hay algo que estás haciendo mal, porque tus ritmos biológicos no están adecuadamente ajustados con los de tu trabajo, y eso disminuye tu productividad potencial. Posibilitar que las personas trabajen total o parcialmente desde sus casas es, indudablemente, otra de las políticas que posibilitará una productividad mayor, mejores niveles de satisfacción, y unos niveles menores de emisiones contaminantes.

Que la relación de las personas con su trabajo va a cambiar en el futuro es algo que duda cada vez menos gente. ¿Por qué diablos mantenemos políticas impuestas durante la revolución industrial, cuando el tipo de trabajos que desempeñábamos eran sensiblemente distintos y dependían, por ejemplo, de la disponibilidad de una máquina determinada o de la necesidad de coordinarse en persona? ¿Qué papel tiene el hacer que tus empleados entren a las nueve de la mañana y salgan a las cinco, o que mantengan su culo pegado al asiento hasta después de que te hayas ido tú? ¿Por qué forzar a alguien a meterse en un atasco y a trabajar en un entorno determinado cuando en muchos casos podría hacerlo cómodamente en zapatillas en su casa? ¿De verdad te parece que eso genera algún tipo de efecto positivo? Cuando la tecnología posibilita el trabajo eficiente desde cualquier sitio, mantener hábitos trasnochados simplemente “porque siempre lo hemos hecho así» no es más que una estupidez sin sentido. Hay alternativas. Y muchas de ellas pueden ser no solo una buena idea, sino una manera de contribuir a mejorar muchas cosas.


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