Snapchat, la generación que viene y la información

Snapchat, la generación que viene y la información

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By Enrique Dans

Siempre me ha interesado la forma en la que las personas acceden a la información. Para mí, resulta enormemente significativa de las posibilidades que cada uno tiene de desarrollar pensamiento y análisis originales, frente a la alternativa de permitir que esos análisis sean llevados a cabo por terceros y simplemente inyectados en nuestro cerebro: una persona que se informa fundamentalmente a través de un periódico, una radio o una cadena de televisión determinada, mostrará invariablemente los sesgos de ese medio de comunicación, que además, en la época actual, aparecerán muy probablemente reforzados por la cámara de los espejos que suponen las redes sociales y la tendencia a agruparse con personas con sesgos similares – lo que los españoles llamamos “dios los cría y ellos se juntan, y los anglosajones como birds of a feather flock together.

Que las generaciones más jóvenes prescindan de Facebook por considerarla “cosa de viejos” y verla como un sitio donde sus padres o hasta sus abuelos intercambian información, entra dentro de lo natural, como lo es que la compañía se preocupe por ello hasta el punto de adquirir redes como Instagram o WhatsApp, que se mantienen dentro de las preferencias de esos mismos jóvenes.

Que los jóvenes, mientras, escojan Snapchat, esa red que Facebook intentó adquirir sin éxito y que el mismísimo Mark Zuckerberg consideró a privacy phenomenon, como el canal en el que desarrollar una parte importante de su interacción social, tampoco resulta especialmente sorprendente. La red está estructurada especialmente para resultar confusa e incomprensible a cualquier persona mayor de veintipocos años: los mayores de esa edad que se siente más trendy por utilizarla, en general, suelen perderse la esencia de la manera en la que los jóvenes la utilizan.

En general, la mayor parte de los adultos siguen o bien sin siquiera saber lo que es Snapchat, o pensando que es simplemente una red en la que los mensajes se borran a los pocos segundos. Mientras, la compañía ha seguido sumando funcionalidades, y es ya la red en la que los jóvenes no solo se comunican mediante mensajes en diversos formatos – no, no todos los mensajes que se cruzan desaparecen a los pocos segundos, algunos permanecen en su bandeja 24 horas o son muy parecidos a la mensajería instantánea de toda la vida – sino que además, leen la revista editada por la compañía, se informan a través de diferentes canales a los que se suscriben libremente, o se intercambian dinero.

Poca broma. Mientras los adultos ni nos enteramos de lo que va Snapchat, un Evan Spiegel elevado ya a la categoría de visionario y su equipo han creado una compañía valorada ya en unos veinte mil millones de dólares (las ofertas a las que dijo que no en su momento fueron de tres mil y, presuntamente, de cuatro mil millones), que se ha convertido en la televisión de unos jóvenes que viven pendientes de sus smartphones, en un canal que veintitrés compañías de medios utilizan para llegar a esa generación, en la que obtienen muchos millones de visualizaciones cada mes, y que grandes marcas usan para publicitarse durante la Super Bowl. Una publicidad muy bien pagada que, además, no parece molestarles, contrariamente al desastre molesto e invasivo que vivimos en otras redes y que nos lleva a instalarnos ad-blockers. Todo un imperio con más usuarios que Twitter, donde se visualizan miles de millones de vídeos al día, que no para de introducir nuevos productos y formatos, y que sigue gestionada por personas que aspiran a entender a sus usuarios, con los que se comunican a través de un blog corporativo de lectura más que recomendable.

Pero lo mejor está en las diferencias. Mientras los usuarios de Facebook y de otras redes se informan mediante insondables algoritmos de recomendación que posibilitan acusaciones de editorialización de todo tipo, los de Snapchat lo hacen mediante un Snapchat Discover que funciona de manera similar a como lo hace un lector de feeds, esa herramienta mágica que muchos consideramos el centro de nuestros ecosistemas informativos, pero que, en general, pocos adultos que no hayan crecido con internet alcanzan a comprender o a molestarse en utilizar. Si no utilizas un lector de feeds, no te informas, te informan. Con todo lo que ello conlleva. Mientras los adultos se resignan, en muchos casos, a leer aquello que les ponen delante la red social de turno, los jóvenes parecen estar aprendiendo a escoger ellos mismos, a suscribirse a las publicaciones que les gustan, y a renunciar a la segmentación, que consideran creepy y que les hace sentir que los espían, para preferir la universalidad o, como mucho, la segmentación geográfica. Mientras, Snapchat Discover se convierte en el club exclusivo donde los editores de publicaciones se mueren por estar, y que toma decisiones arbitrarias, como echar fuera a Yahoo! News a los seis meses porque a Spiegel no le gustaban sus contenidos.

Llevamos mucho tiempo comentándolo: Snapchat es mucho más de lo que parece, y lo está haciendo espectacularmente bien. Si tienes más de veintipocos años, entender Snapchat no te va a resultar nada sencillo. Pero si te lo pierdes, hazlo a tu propio riesgo…

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