Scarlett Johansson podría protagonizar una película sobre el Gamergate
Este fin de semana saltaba la noticia: según la web Deadline, Amy Pascal -quien presidiera Sony Pictures Entertainment durante la tormenta mediática del ataque hacker de 2014– estaría produciendo ahora un filme sobre otro episodio polémico dentro de la industria digital estadounidense, el infame Gamergate.
Así, la película se basa en el libro de memorias ‘Crash Override: How to Save the Internet From Itself’ aún inédito (Simon & Schuster lo publicará en septiembre de 2016) y escrito por Zoe Quinn, la programadora de videojuegos indie situada en el centro de esta polémica campaña de acoso machista en el sector del videojuego estadounidense. Rebecca Angelo y Lauren Schuker Blum -la esposa del productor de ‘Paranormal Activity’, Jason Blum- escribirán conjuntamente el guión de la película.
Pero Deadline se atreve también a poner nombre a una de las actrices que ya habrían expresado su interés en protagonizar este proyecto cinematográfico, interpretando el papel de la propia Quinn: la estrella de Hollywood Scarlett Johansson (‘Lost in Translation’, ‘Her’, ‘Los Vengadores’).
El filme, con el título provisional de ‘Control Alt Supr’ abordaría -según la propia Quinn- “cómo la escena del videojuego y los foros de Internet dejaron de ser intereses de nicho monopolizados por hombres jóvenes para pasar a convertirse en algo ‘mainstream’”, y cómo un pequeño porcentaje de esos ‘hardcore gamers’ se aferran aún hoy al viejo status quo.
La infamia del Gamergate
Pero esa breve sinopsis no consigue transmitir en toda su dimensión toda la basura que oculta la historia del Gamergate. Sin duda, el libro relatará cómo un post de un exnovio despechado de Zoe Quinn, en el que la acusaba de haberle sido infiel con un crítico de videojuegos (Nathan Grayson, de Kotaku) que luego habría reseñado positivamente alguna de sus creaciones, se convirtió en el desencadenante de una campaña masiva de acoso contra ella, así como contra otras activistas del feminismo dentro de la industria del videojuego, como la desarrolladora Brianna Wu o la crítica cultural Anita Sarkeesian.
Sarkeesian ya había saltado a la fama tras una exitosa campaña de crowdfunding para financiar la webserie documental ‘Women vs Tropes in Videogames’ sobre el papel de la mujer en los videojuegos, pero la cantidad y el tono de las amenazas recibidas tras el Gamergate la obligaron a mudarse, como poco antes le había ocurrido a Quinn. Brianna Wu, por su parte, llegó a ver publicada en la Red la dirección de su domicilio.
En definitiva, lo que podría haber quedado como un conflicto personal cuyo única consecuencia hubiera sido una aclaración por parte de redacción de Kotaku, de algún modo derivó en un genuino linchamiento digital alimentado por la gasolina de la misoginia. El acoso estuvo impulsado en un primer momento por usuarios de plataformas como Reddit o 4chan (el fundador de ésta última, Christopher Poole, renunció a su puesto como directivo a causa de escándalos como éste o el también infame ‘Celebgate‘), pero alcanzó tal nivel de vilurencia que, hace unos días (más de un año después de que estallara la polémica), provocó la suspensión de un panel de debate sobre el propio Gamergate, programado para la próxima edición del festival South by Southest (SXSW). La decisión, tomada con el objetivo de garantizar la seguridad de los asistentes al festival tras haber recibido amenazas violentas, llegó tras ello a la portada de The New York Times.
Imagen | Wikipedia
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