Restringir la oferta en un mundo en el que todo está al alcance de un clic
By Enrique Dans
Más de medio millón de descargas irregulares (y contando… ) del nuevo disco de Kanye West, “The life of Pablo“ en todo tipo de páginas marcan una clarísima evidencia: poner un disco en el mercado y pretender que tus fans lo descarguen única y exclusivamente del servicio que tú has decidido es una soberana estupidez que solo sirve para volver a reactivar un hábito que ya muchos consideraban pasado de moda.
En efecto, Kanye West decide sacar un nuevo disco, y se le ocurre firmar un acuerdo exclusivo de distribución con Tidal, la plataforma creada por su buen amigo Jay Z. No solo eso, sino que se dedica a promocionar su nuevo disco en su cuenta de Twitter al tiempo que cuenta que “nunca, nunca, nunca estará disponible en Apple y nunca estará a la venta, que solo se va a poder conseguir en Tidal“. La maniobra genera no solo innumerables tweets de respuesta con capturas de pantalla que le muestran cómo ya tienen el album en su iTunes, en directorios de su disco duro, en su smartphone y en otros servicios, y además sitúa el disco en los primeros puestos de The Pirate Bay, entre otras muchas páginas.
A los usuarios, hoy, no puedes pretender dictarles cómo tienen que hacer las cosas. Cada uno las hace como buenamente le da la gana. Si lo que les ofreces les conviene, posiblemente lo hagan. Si no, se buscarán otras maneras, o se las inventarán. Es lo que hay. En este caso, Tidal no solo no es un servicio popular, sino que tiene todo el aspecto de ser la creación de alguien muy rico que se aburre mucho o a quien convencieron para meterse en ese lío y que prácticamente ya ni lo tiene en la cabeza. Para la mayoría de los usuarios, conseguir escuchar el nuevo disco de Kanye West suponía no solo darse de alta en el nuevo servicio, sino además pagar el disco y pasar a pagar la suscripción mensual… únicamente por un disco! Lógicamente, la inmensa mayoría de los usuarios le han dicho a West que sí, que podía esperarse sentado, y simplemente han desempolvado la que era su página favorita de descargas, mientras la RIAA trabajaba afanosamente en la inútil tarea de enviar peticiones de eliminación a páginas que eran rápidamente reemplazadas por otras nuevas.
No puede excluirse la posibilidad de que, en realidad, Kanye West esté poniendo en práctica simplemente una estrategia para llamar la atención sobre su nuevo disco (es una especie de “adicto permanente a la polémica” en Twitter), pero mas bien tiendo a inclinarme a pensar que simplemente es torpe y realmente ha creído que iba a ser capaz de provocar toda una oleada de altas en Tidal. gracias al tirón de su disco. A algunos, vivir consigo mismos les trastorna lo suficiente como para que lleguen a pensar que todos en el mundo son como ellos o como los fans que tienen cerca.
Por el momento, lo único que ha conseguido el bueno de West es llevar de vuelta a un buen montón de usuarios a las páginas de descargas que solían frecuentar antes de que servicios de streaming como Spotify o Apple Music empezasen a ofrecer un acceso fácil a la oferta, perder el dinero que esos servicio podrían haberle pagado por ese pico de descargas, y fastidiar a los pocos usuarios que se dieron de alta en Tidal y vieron que en el servicio ni siquiera podían adquirir el album, sino que simplemente podían escucharlo en streaming. Todo un crack, este West. Eso sí, siempre puede tranquilamente decirle a sus fans que “shut the fuck up and enjoy the greatness“. Es lo que tiene la fama.
Ahora que las descargas irregulares ya empiezan a dejar de ser un problema, y (casi) todo el mundo ha entendido que se trata simplemente de un problema de disponibilidad de oferta, viene Kanye West y…
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