Redes sociales y transición política en los Estados Unidos
By Enrique Dans
Con ocho años de legislatura de Barack Obama tocando a su fin, y con sus niveles de popularidad en su máximo histórico, me ha resultado muy interesante esta entrada en el blog de la Casa Blanca sobre cómo se plantea llevar a cabo la transición presidencial en la era del social media, un asunto que pasa a tener una gran importancia considerando los desarrollos en este sentido y la producción del que se ha convertido claramente en el primer social media President de la historia del país.
En primer lugar, pongamos las cosas en su sitio: hablar de social media ya no tiene nada que ver con frivolidades o con preciosismos en la comunicación: hablamos de herramientas que se han convertido en fundamentales, de canales de comunicación importantes que han permitido al pueblo expresar sus opiniones, y de esquemas innovadores que posibilitan una interacción entre los ciudadanos y la presidencia del país mucho más adaptada a los tiempos que vivimos.
Si pensamos en los ocho años de comunicaciones, declaraciones y primicias expresadas en canales como Twitter, Facebook, Medium o Snapchat, en las decenas de horas de vídeo publicadas en YouTube y abiertas a comentarios, en los más de treinta mil tweets o en el casi medio millón de peticiones registradas en We The People, resulta evidente que hablamos no solo de una contribución importante a la labor de gobierno, sino también de registros históricos que deben ser almacenados, como se ha hecho anteriormente con los documentos, las cartas o las notas de prensa de otros presidentes. Para ello, la National Archives and Records Administration (NARA) ha desarrollado un área de almacenamiento electrónico que preservará los documentos producidos en sus formatos originales, aunque también, en la medida de lo posible, se mantendrán en sus canales originales. Los procedimientos diseñados para la transición presidencial tienen que tener en cuenta que la administración Obama ha sido, en prácticamente todos los casos, la creadora de estos canales, y que en muchos casos, se mezclan cuentas registradas a nombre del propio Presidente pero utilizadas de manera oficial, con otras generadas directamente a nombre de la Casa Blanca o de la presidencia como tal.
En el caso de Twitter, la administración creará una nueva cuenta, @POTUS44, en la que se almacenarán los tweets creados durante la administración del presidente nº 44, con el fin de que la cuenta @POTUS sea traspasada al nuevo inquilino de la Casa Blanca con sus más de once millones de followers, pero sin ningún tweet en ella, completamente en blanco. Si las encuestas se cumplen, en estas próximas elecciones se produciría además una simpática paradoja, porque Hillary Clinton pasaría a controlar esa cuenta @POTUS, y por tanto su esposo, Bill Clinton, pasaría a tener el control de @FLOTUS, la cuenta teóricamente reservada… para la Primera Dama del país 🙂
En otras redes sociales, comoFacebook, Instagram, Flickr, Medium, Tumblr, Vimeo, iTunes o YouTube, se seguirá el mismo procedimiento: el contenido se transferirá a cuentas específicas de la Presidencia Obama, y las cuentas pasarán a ser controladas por el nuevo gabinete, que las recibirán con sus seguidores, vacías de contenido y preparadas para su uso. La página web de la Casa Blanca, WhiteHouse.gov, pasará a ser preservada en un dominio propio como ya se hizo en el caso de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush, y el dominio y las herramientas, como la lista de correo o el RSS, se pondrán a disposición de la nueva administración. Todos los vídeos e imágenes producidos estarán accesibles para su utilización, ya que por definición, todos los materiales audiovisuales generados por la presidencia de los Estados Unidos están en el dominio público. Finalmente, la administración de la página We The People será traspasada a la nueva administración, y se tratará de preservar la tradición de dedicar recursos a contestar las peticiones recibidas. El código de la API de la página ha sido liberado en open source, y todos los recursos están abiertos a peticiones de uso para quienes puedan querer construir algo para su uso y consulta por el público, de las que es posible prever que, dado su valor como demostración, puedan surgir algunas posibilidades dignas de mención.
En plena era del social media, resulta muy interesante ver el planteamiento que una de las administraciones más avanzadas del mundo en ese sentido se plantea de cara a su relevo. De nuevo: no hablamos de herramientas frívolas o de cuestiones propagandísticas, sino de la generación de canales de comunicación potentes que mejoran la relación con el ciudadano, y cuyo uso debe plantearse de la manera adecuada. A ver cuándo comenzamos a ver planteamientos similares con ese nivel de consideración, planificación y seriedad en nuestro país…
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