Que alguien mate a Yahoo!, por favor!!
By Enrique Dans
Hoy, durante una clase, he recomendado a mis alumnos diversas opciones de plataformas y gestores de contenido para crear una página en la red en la que compartir contenidos, artículos y opiniones, una forma de construir su “casa en la red”, y he recordado que hace algunos años, solía incluir en esa recomendación, además de opciones como WordPress, la referencia absoluta, o como Blogger, la herramienta sencilla pero razonablemente potente y desde hace tiempo abandonada por Google, a Tumblr, el gestor de contenidos radicalmente simple en modo “push-button publishing” creado por el genial David Karp, y que sostenía entonces un crecimiento impresionante centrado en el público joven.
Después, llegó Yahoo! y lo compró por 1,100 millones de dólares, y hoy me encuentro un artículo en Mashable titulado “How Yahoo! derailed Tumblr“, que no puede estar más en lo cierto: hoy, Tumblr es una caricatura de sí mismo, una parodia de lo que un día fue, que no crece, que ya no puedo ni plantearme recomendar ni a mi peor enemigo, y que sencillamente carece de todo atractivo. Sinceramente, ni recordaba la última vez que había oído hablar de Tumblr.
Yahoo! es un zombie: no solo está muerta, sino que además, infecta y pudre todo aquello que toca o a lo que se acerca. Para Jerry Yang y David Filo, que elevaron la sencilla idea de catalogar sus páginas web favoritas para inventar la categoría del portal web y se hicieron con ello no ricos, sino dinásticamente ricos, ver el patético cadáver caminante que Yahoo! es a día de hoy tiene que resultar verdaderamente doloroso.
En la nómina de Yahoo! está haber acabado con Delicious, una gran aplicación de gestión de favoritos creada por Joshua Schachter que permitía encontrar auténticas joyas mediante una filosofía social que se anticipó muchísimo a su tiempo: la compañía la adquirió, la dejó morir, vio cómo su creador abandonaba la compañía desesperado, y terminó por malvenderla. O con Flickr, una aplicación de gestión de fotografías creada por Stewart Butterfield y su mujer, Caterina Fake, que fue la auténtica estrella el año de su lanzamiento, en 2004, con una fantástica aproximación social al almacenamiento de fotografías: de nuevo, vimos a la compañía languidecer, a su fundador salir de ella, y hasta un último intento digno de revitalizarla, protagonizado por el español Bernardo Hernández, fracasar y terminar con su protagonista abandonando la empresa desesperado. Todo en Yahoo! son fracasos. Polyvore? Summly? Qué galería, por favor…
Yahoo! es un desastre capaz de condenar a su CEO, una Marissa Mayer que era una directiva estrella en Google, a convertirse en la prueba evidente de que nada ni nadie puede volver a insuflar vida en ese cementerio. La compañía está en venta, pero las ofertas por ella no llegan ni a superar el cash que tiene en sus cuentas bancarias, porque en realidad, nadie debería comprarla: el riesgo de convertirse en muerto viviente con ella es demasiado elevado. La compañía ha ido cerrando sus subsidiarias, echando a casi todos sus trabajadores en todas partes, viendo marcharse a todo su talento y cerrando todas sus iniciativas mínimamente interesantes. En ese cadáver no queda ya nada que salvar.
Por favor, dejemos de arrastrar el nombre de Yahoo! por el fango en interminables procesos de liquidación y venta. Está en una espiral negativa imparable desde hace muchísimo tiempo, y lo único que se puede hacer es tratar de acabar con ella lo más dignamente posible y lo antes que se pueda. Que alguien mate a Yahoo!, por favor…
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