Otro mito tecnológico que cae: no, usar tu teléfono no te vuelve...

Otro mito tecnológico que cae: no, usar tu teléfono no te vuelve tonto

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By Enrique Dans

Uno de los mitos más extendidos con respecto a la adopción tecnológica, que el uso de nuestros dispositivos nos lleva a perder determinadas habilidades y funciones cerebrales, demuestra ser falso.

Un interesante artículo en The Conversation, «Your smartphone is not making you dumber — digital tech can enhance our cognitive abilities«, proporciona evidencias de cómo la tecnología on nos lleva a perder habilidades cognitivas, sino que se convierte en un complemento para las mismas que nos permite incrementar nuestras capacidades.

En efecto, es posible que recordemos muchos menos números de teléfono ahora que sabemos que la tecnología que llevamos en el bolsillo a todas horas cubre esa necesidad por nosotros, pero nuestra capacidad para memorizar números de teléfono no se ha perdido: simplemente liberamos esa funcionalidad cerebral porque la estimamos razonablemente cubierta, y obtenemos así recursos de atención que podemos dedicar a otras tareas. Por mucho que Sócrates o Platón manifestasen su preocupación con respecto a la creciente ubicuidad de la escritura en su época, por su capacidad para hacer que dejásemos de recurrir a la memoria y la reemplazásemos con repositorios externos, la realidad es que a lo largo de la historia, el uso de la escritura no nos ha hecho más desmemoriados ni más tontos, sino que se ha limitado a complementar nuestras habilidades gracias al hecho de poder recurrir a ella.

En la práctica, lo que la tecnología hace es reducir la necesidad de utilizar ciertas funciones cognitivas, pero no nuestra habilidad para llevarlas a cabo. Tendemos a recordar menos aquella información que sabemos que está almacenada en un recurso que tenemos a nuestro alcance fácilmente, y al contrario, recordamos con más facilidad aquella información que nos han dicho que no será almacenada, pero nuestra capacidad para recordar información sigue ahí cuando la necesitamos. Nuestros cerebros no «se vuelven vagos» por el hecho de contar con un recurso adicional para almacenar información, simplemente toman la decisión de optimizar sus capacidades.

La introducción de tecnología, por tanto, altera nuestro entorno y cambia nuestras funciones cognitivas para que se adapten adecuadamente y se optimicen en él, pero no destruye nada: simplemente lleva a cabo una funcionalidad de offloading cognitivo que libera recursos para otras tareas cerebrales.

Una vez más, el desarrollo y la adopción tecnológica se rodean de mitos y de temores que, al cabo del tiempo, resultan ser completamente injustificados. Utilizar la tecnología no convierte a las personas en idiotas, en torpes o en desmemoriados incapaces de retener nada en un cerebro que se va volviendo progresivamente «perezoso»… simplemente les ayuda a gestionar sus recursos mejor. Usa tus dispositivos sin remordimientos, y no te agobies cuando no seas capaz de retener un número. Nuestro cerebro es mucho más hábil que todo eso.

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