No me gustas

No me gustas

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By Fran García

Ya decía el Manifiesto Cluetrain, hace más de 15 años, que los mercados son conversaciones y que las empresas tenían que ponerse las pilas si querían sobrevivir a la crisis de las puntocom. Los consumidores estaban hablando en Internet sobre sus productos favoritos. Sólo había que escucharles. El usuario era el protagonista, el centro del ciberespacio. Fue la ideología que hizo posible la Web 2.0.

Hoy en día es normal valorarlo todo en Internet. Seguimos pensando que nuestra opinión es el centro del universo y, en cierto modo, lo es. Localizar, gestionar y, si se puede, eliminar los comentarios negativos de un producto o servicio da trabajo, de hecho, a cientos de especialistas en SEO, reputación online y un sinfín de las llamadas nuevas profesiones (de esas que aseguran un trabajo).

Así, el albergue hipster de Camden Town con baño compartido y ronquidos políglotas nos pide la máxima nota en Tripadvisor. La sopa de letras que acaba de publicar tu amigo el escritor novel que se cree Nobel, demanda 5 estrellas en Amazon. ¡Ciudadano Kane está en el puesto 66 de IMDb, tampoco será tan buena!

Yelp y Foursquare son hasta el momento las plataformas de valoración de productos y servicios más populares, aunque parece que Facebook Professional Services empezará pronto a comerles terreno. Todos conocemos el hambre infinito de Zuckerberg y su gigante azul. Por cierto azul #3b5998; azul del todo.

Las valoraciones online, sin embargo, no sólo afectan a productos y servicios. En los últimos años hemos visto cómo se ha vuelto imprescindible crear una marca personal. No es un asunto menor, porque de esto también vive mucha gente. Mentores digitales, online coaches, identity planners, cybergurús[1], etc. asesoran a sus clientes sobre los pasos a dar para que su imagen en Internet se parezca lo menos posible a su imagen real. ¡Diferénciate de los demás! ¡Encuentra algo en lo que destaques y explótalo! Resume tu vida en una frase de Paulo Coelho. Clave del éxito: cree una necesidad y satisfágala[2]. Tu Linkedin ha de ser impoluto. Asegúrate de que tu nombre sale en las primeras entradas de Google (por si alguien te busca). ¿Qué no has registrado un dominio con tu nombre? ¡Es imprescindible en nuestros días! Casualmente, te puedo ofrecer mis servicios de hosting.

Pues bien, parece que con Peeple este panorama puede dar otra vuelta de tuerca. La app Peeple se presenta como la última herramienta en gestión de la reputación online. Básicamente se trata de un Yelp para evaluar a la gente. Mediante Peeple el usuario podrá ser calificado y recomendado por otras personas en tres distintos niveles: personal, profesional y romance. La puntuación puede oscilar de 0 a 100. Tras el lanzamiento de la app, cualquier usuario será capaz de asignar una puntuación y opinar sobre todos sus conocidos: ex parejas, compañeros de trabajo, el vecino del quinto…, etc. Cualquier interacción que alguna vez se haya tenido, estará de pronto abierta al escrutinio de la opinión pública en Internet.

“La gente dedica tiempo a investigar cuando compra un coche o toma ese tipo de decisiones”, señala uno de los fundadores de la aplicación. “¿Por qué no llevar a cabo investigaciones similares en otros aspectos de la vida”.

peeple

Para evaluar a alguien, el usuario debe tener 21 años y una cuenta de Facebook. Los comentarios deben hacerse con el nombre real. También el usuario debe afirmar que “conoce” a la persona puntuada en una de las en una de las tres categorías: personal, profesional o romance. Para añadir a alguien a la base de datos que no haya sido revisado antes, será necesario tener su teléfono móvil. Las opiniones positivas se publican inmediatamente. Las calificaciones negativas se ponen en cola en una bandeja privada durante 48 horas. Si el usuario no está registrado en el sitio y, por tanto, no puede impugnar estas calificaciones negativas, el perfil sólo muestra críticas positivas.

Peeple, con capital de Silicon Valley y sin empezar todavía a funcionar, ya vale 8 millones de dólares.

Habrá que estar atentos, porque parece que los tiros van a ir por ahí. Facebook, que hasta el momento no se había atrevido a introducir el botón “no me gusta”, nos sorprendió hace unos meses con los “me enfada”, “me entristece”, etc. Y es que, en la obsesión de las corporaciones por medir el impacto de sus publicaciones online, los comentarios negativos son quizá el terreno más inexplorado e incierto. Es fácil saber a quién le gustó la última foto de tu bicicleta en Instagram[3], pero es tremendamente difícil saber a quién no.

Esto va a cambiar. En adelante sabremos, no sólo a quién no le gustó tu foto. También sabremos a quién no le gusta Instagram, a quién no le gusta tu bicicleta y a quién no le gustas tú.

foto_bici

[1] Esto de cybergurú me lo he inventado.

[2] ¿A que parece de Ries y Trout? ¿Una enseñanza de Sun Tzu? Lo siento, pero es de “La Ley de Murphy”.

[3] No sé por qué, pero siempre que pienso en Instagram me viene a la cabeza una foto como ésta.

El artículo No me gustas ha sido publicado en Mis Apis Por Tus Cookies por Fran García.

Puedes leer el artículo completo en: : No me gustas

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