Los diversos competidores y estrategias en torno al vehículo autónomo

Los diversos competidores y estrategias en torno al vehículo autónomo

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By Enrique Dans

El desarrollo del vehículo autónomo está convirtiéndose a gran velocidad en un auténtico laboratorio de estrategias empresariales, en un terreno en el que mueven sus piezas compañías pertenecientes tanto a la industria de la automoción como de la tecnología.

Así, si hace unos días intentaba analizar la evolución de los posibles esquemas de propiedad de los vehículos autónomos que podrían surgir vinculados a la madurez de la tecnología, hoy querría dibujar un pequeño mapa estratégico con los distintos competidores en liza y una breve descripción de su estrategia y del nivel de madurez de la misma. La lista, obviamente, es abierta y en cierto sentido, arbitraria, dado que he procurado citar a aquellos competidores de los que existe información relevante, sin que ello no implique que otros actores puedan estar también trabajando en el tema, y está ordenada alfabéticamente.

  • Google: seguramente, la compañía en la que más personas piensan cuando se menciona el tema de la conducción autónoma, no pertenece a la industria de la automoción, sino a la tecnológica. Fue la primera compañía en comenzar pruebas en tráfico real en el año 2012, pruebas que mantuvo en secreto hasta acumular ya cientos de miles de kilómetros de experiencia. Para sus pruebas, comenzó utilizando Toyota Prius, Audi TT y Lexus RX450h, pasó después en exclusiva a monovolúmenes Lexus y, finalmente, a sus conocidos Koala. La aproximación de la compañía, que lleva a cabo sus iniciativas encuadradas en su subsidiaria X, es radical: vehículos sin volante ni pedales, que eliminan toda posibilidad de interacción humana como única manera de garantizar la seguridad. Su progreso se mide ya no tanto por la capacidad de sus vehículos para conducir autónomamente, sino por su potencial de imitar la conducción humana, tomando decisiones en entornos de marcada relatividad o, por ejemplo, aprendiendo en qué situaciones deben hacer uso de la bocina. Todo indica que la compañía, siguiendo su estrategia habitual, nunca pretenderá poner en el mercado sus propios vehículos, sino ofrecer su software, Google Chauffeur, y u tecnología en forma de plataforma a los fabricantes que lo deseen, como en el caso de Android y los fabricantes de smartphones. Las estimaciones de la compañía son que podría ser capaz de rebajar el coste de toda la tecnología necesaria para convertir un vehículo en autónomo hasta los 10,000-15,000 dólares, lo que indudablemente generaría una adopción masiva.
  • Volkswagen: la compañía alemana, tercer fabricante del mundo por volumen de negocio, acaba de afirmar que será capaz de construir vehículos autónomos más rápido que cualquiera de sus competidores, y sitúa ese escenario de nuevo en torno al año 2020, para pasar a hablar de popularización y mercado masivo en 2025. Menciona el objetivo de “salvar un millón de vidas cada año” y afirma estar construyendo tres Group Future Centers en Alemania, California y China. Sin embargo, la realidad no parece acompañar esos deseos de liderazgo, que podrían ser, junto con el reciente empuje al desarrollo de vehículos eléctricos, un intento de tapar el reciente escándalo en torno a las emisiones de sus motores diesel. Por el momento, presentaron pruebas de conducción autónoma sobre la plataforma de un Audi A7 a principios de 2015, pero las estimaciones de la marca para pasar de la fase de prototipo a la de fabricación se cifraban entre los tres y los cinco años, lo que según lo visto en otras marcas, los alejaría de ese pretendido liderazgo.

Como puede verse, el momento de apuntarse la medalla de tener el primer vehículo completamente autónomo hace ya mucho tiempo que pasó. Estamos ya en la fase de ser el primero que lo ofrezca comercialmente y a nivel global a cualquiera que lo quiera utilizar, sea en forma de producto o de servicio, con todo lo que ello conlleva.

Llevamos tiempo comentándolo: la tecnología ya está aquí, y lo que falta ahora es pulir cuestiones como el precio, el marco legislativo o la estrategia de lanzamiento en función del modelo de negocio escogido, con marcas que sitúan ese momento tan cerca como el año que viene, y una mayoría que apunta a 2020 como “momento de la verdad”. Por supuesto, faltan detalles, muchos detalles importantes, y la verdadera fase de popularización estará repleta de problemas y de casos problemáticos de todo tipo, de errores clamorosos y de movimientos pendulares a medida que nos vayamos encontrando con todo tipo de situaciones, pero la cosa está ya prácticamente aquí, la competencia tiene el efecto que todos sabemos que tiene, y las estrategias que parecen delinearse, a falta de otros actores, tienen ya cuerpo de realidad. Compañías de verdad, estrategias de verdad, planes inminentes. esto ya no es, ni mucho menos, ciencia-ficción.

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