La industria del petróleo, a juicio

La industria del petróleo, a juicio

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By Enrique Dans

El Congreso de los Estados Unidos llama a declarar a directivos de las grandes petroleras como BP, Chevron, Exxon, Shell y otras, para que testifiquen el próximo 28 de octubre acerca de las acciones de desinformación sobre la emergencia climática que sus compañías han llevado a cabo a lo largo de los años.

El juicio está modelado exactamente igual que el Tobacco Master Settlement Agreement, que en los años ’90 logró que las grandes tabaqueras se declarasen responsables de la desinformación que habían contribuido a crear acerca de los efectos nocivos del tabaco y se vieran obligadas a pactar grandes indemnizaciones derivadas de ello. Como resultado de ese y de otros juicios similares, el tabaco se convirtió en un producto cada vez más restringido en sus acciones comerciales, y se comenzó a ver cada vez más como un producto claramente nocivo para la salud, lo que redundó en importantes reducciones de su consumo a nivel global.

Las grandes empresas petrolíferas entendieron perfectamente las implicaciones y los efectos nocivos de su producto sobre el clima desde hace más de cincuenta años, y se dedicaron conscientemente a ocultarlo y a difundir información falsa sobre el tema, a recompensar a los políticos que se oponían a la legislación medioambiental, a crear mentiras sobre alternativas como los vehículos eléctricos, a utilizar las redes sociales activamente para desacreditar las evidencias de la emergencia climática, a hacernos creer que los responsables del problema éramos los usuarios, y a utilizar, básicamente, las mismas técnicas que anteriormente utilizó la industria del tabaco. Mientras las evidencias científicas sobre la gravedad de la emergencia climática iban saliendo a la luz, las compañías petroleras se dedicaron a crear una agenda en la que aparentaban tomar medidas, pero en realidad trataban de incrementar su producción, intentando únicamente maximizar sus beneficios, o a difundir mentiras sobre el uso del hidrógeno que producían o sobre la captura de dióxido de carbono para seguir justificando la extracción de petróleo.

¿Estamos ante el principio del fin de la era del petróleo? Desgraciadamente, todavía falta bastante para ello. El mundo actual aún depende del petróleo para funcionar, y plantearse eliminarlo resulta aún imposible si no se quiere generar un cataclismo. Pero hacer responsables a las empresas productoras de petróleo por sus mentiras y por los desastres que estamos viviendo ahora como consecuencia de ellas es algo que tiene todo el sentido, como lo tiene el cuantificar y entender qué cantidades de petróleo tienen que permanecer en el suelo sin ser extraídas si queremos cumplir con los acuerdos de París y tratar de evitar los peores efectos del sobrecalentamiento del planeta.

No, no podemos librarnos del petróleo de un día para otro… pero el continuismo y el no hacer nada tampoco es la solución. Es fundamental desarrollar planes para convertir el petróleo en obsoleto en un plazo no de cincuenta ni de treinta años, sino en muchos menos, obligando a todos los implicados a poner en su agenda esos cambios y, sobre todo, a empezar a hacerlo de manera inmediata, en lugar de simplemente esperar al último momento de la fecha límite establecida.

Lo he escrito en muchas ocasiones: la industria del petróleo son las tabaqueras del siglo XXI, y deben ser consideradas responsables de los daños que han producido. Esperemos que el movimiento que se inicia el próximo 28 de octubre sea el principio de un cambio realmente significativo con respecto a ello.

Puedes leer el artículo completo en: : La industria del petróleo, a juicio

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