La evolución de la industria tecnológica hacia la nube
By Enrique Dans
Marimar Jiménez escribe hoy una pieza sobre las tendencias de la industria tecnológica en Cinco Días, “Las tecnológicas se encaraman a la nube” (pdf), en la que refleja algunos de mis comentarios sobre la reciente adquisición de EMC2 por parte de Dell, y para cuyo desarrollo me envió algunas preguntas por correo electrónico.
Lo que estamos viviendo es, precisamente, ese fenómeno: el desarrollo de la nube por parte de empresas inicialmente alejadas de la llamada “informática corporativa”, como Amazon o Google, unida al posterior pero decidido salto dado por Microsoft en el mismo sentido, está llevando a que muchas de las empresas que se dedicaban a la venta de hardware a ese mercado se queden completamente en fuera de juego, pendientes de la renovación de unos contratos millonarios que, en la mayoría de los casos, nunca llegarán. Sí, la nube se asienta, obviamente, sobre hardware, pero ese hardware ya no es el comercializado por las HP, EMC2 y Dell del mundo, sino por componentes mucho más baratos que las propias Amazon, Google o Microsoft desarrollan para sí mismas con factores críticos muy diferentes, fundamentalmente, minimizar su coste y maximizar su flexibilidad.
El resultado es un fuerte desplazamiento del valor desde el mercado del “hierro” hacia el de los servicios, que muchos todavía están intentando entender, y que deja fuera de juego a más de uno.
A continuación, las preguntas y respuestas que intercambié con Marimar:
P. ¿Qué grandes tendencias están marcando el ritmo del sector TI actualmente?
R. Todo indica que el sector TI está marcado por la transición hacia la variabilización de los costes, la tercerización, la ligereza y la reducción de la inversión en inmovilizado. Los grandes contratos corporativos con empresas de hardware pasan a la historia, y los clientes optan ahora por alquilar capacidad en lugar de comprar máquinas, por datacenters mantenidos por especialistas, que permiten pagar únicamente por la capacidad de proceso, el almacenamiento y el ancho de banda que se requiere en cada momento, que ofrecen una seguridad muy superior (en manos de especialistas) y costes mucho más contenidos.
P. Parece claro que el “hierro” está perdiendo peso en favor de los servicios y el software, ¿pero este fenómeno se da igual en el segmento de consumo que en el empresarial?
R. El hardware es un negocio ya prácticamente comoditizado, con la gran mayoría de sus procesos relegados a la eficiencia en costes, con márgenes en general muy escasos y poco dinero a ganar. Competir en ese segmento es agotador, y solo algunas marcas lo hacen bien. En el segmento empresarial, los grandes servidores de hace años se trasladan a la nube, y los contratos de suministro que conllevaban desaparecen.
P. ¿Qué empresas y por qué están entendiendo mejor la evolución del sector hacia lo intangible?
R. Sin duda, Amazon, que desarrolló un producto a partir de sus propias necesidades y posteriormente lo convirtió en líder de mercado y en experiencia de aprendizaje continuo. El crecimiento de Amazon Web Services es impresionante, un auténtico caso de estudio, y dice mucho de la flexibilidad de una compañía que empezó vendiendo libros. Microsoft, por otro lado, ha llevado a cabo un proceso de reenfoque muy importante, tiene la nube como una de sus mayores prioridades, y está consiguiendo ser muy competitiva en ese ámbito.
P. ¿Y quienes son los grandes perdedores?
R. Los grandes perdedores son los protagonistas de aquello que se dio en llamar “la informática corporativa”, los suministradores de máquinas, componentes y software que ahora pasan a estar en manos de un tercero que los alquila. Los grandes competidores en la nube desarrollan su propia tecnología, escalan mejor gracias a su enfoque, y no suelen ser clientes de los suministradores corporativos porque tienden a crear sus propias infraestructuras para tener control sobre todos los aspectos que puedan ser optimizados.
P. ¿Cómo encaja en toda esta evolución conceptos que parece están marcando la hoja de ruta de todas las empresas del sector, tanto de hardware como de servicios o software como son el internet de las cosas, la impresión 3D, la robótica?
R. La internet de las cosas requiere componentes en general sencillos y baratos, y alternativas de conectividad que tengan sentido. Un chip metido en una bicicleta para poderla eventualmente localizar si te la roban no puede conectarse igual que un smartphone, porque las necesidades son completamente diferentes. Esto marca un enfoque a servicios muy ligeros, casi omnipresentes, con márgenes estrechos para impulsar la creatividad de los emprendedores.
P. Al final, con este sector hacia lo intangible, ¿se impondrán empresas que hagan de todo, tipo Google, Facebook, Amazon o Apple, o las muy especialistas? ¿O ambas?
R. El ecosistema se conforma con grandes empresas que operan en entornos globales, rodeadas de un tejido emprendedor que va desarrollando alternativas en función de una gran cercanía al cliente, de la creatividad y detección de necesidades, etc. No creo que eso cambie especialmente, simplemente se hace más eficiente.
P. Y en este contexto, ¿qué decir del reto del mercado único digital europeo? Parece que avanza y de pronto no, con la última sentencia sobre la transmisión de datos, por ejemplo.
R. El mercado digital europeo es una enorme necesidad, porque su falta de desarrollo priva a las empresas del continente de una enorme ventaja, de un campo de desarrollo cercano en el que alcanzar escala y ventajas competitivas.
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