Hacia la fabricación circular

Hacia la fabricación circular

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By Enrique Dans

Las zapatillas de la fotografía, con las características tres barras de Adidas, están fabricadas con poliuretano termoplástico (TPU), y están diseñadas para poder ser completamente recicladas.

Todos sus componentes están hechos con el mismo material completamente reutilizable, que es fundido, moldeado o hilado, de manera que, cuando alcanzan el final de su vida útil, pueden ser devueltos a la compañía, que los lava, los tritura, y los recicla para hacer nuevas zapatillas. Son las Futurecraft Loop, un interesante experimento abierto de la compañía alemana en la que, por el momento, el 10% de cada unidad está compuesto por plástico obtenido de unidades recicladas anteriores, pero en el que la compañía, con la colaboración de otros socios, espera en poco tiempo llegar al 100%.

La misma compañía comenzó a experimentar con el uso de materiales reciclados mediante su alianza con Parley for the Oceans en 2015 fabricando un total de 7,000 pares con un 95% de plásticos recogidos en el mar, llegó al millón de pares en 2017, a los cinco millones en 2018, y este 2019 se ha comprometido a alcanzar un total de once millones de pares a partir del mismo material. Los planes de la compañía son utilizar únicamente plástico reciclado a partir del año 2025, abandonando completamente el uso de plástico virgen. La empresa de la que se abastecen, Parley, mantiene operaciones de recogida de plásticos en diversos puntos, y colabora con compañías como Corona, Stella McCartney, Patagonia y otras. El uso de plásticos reciclados se está extendiendo cada vez más entre compañías de diversos tipos, y son cada vez más las empresas interesadas por avanzar en el concepto de economía circular, también en países como España .

El siguiente paso ya sabemos cuál es y a quiénes les toca darlo: a nosotros como consumidores. Los productos fabricados a partir de este tipo de materiales podrán ser todavía más caros que los fabricados mediante procesos convencionales, pero su huella medioambiental es completamente diferente, y eso debería hacer que tratásemos de seleccionarlos en nuestras preferencias de consumo. Una opción en la que aún es preciso leer la letra pequeña, ver la composición detallada y aprender a diferenciar la verdadera conciencia ecológica del simple greenwashing, pero que indudablemente, puede representar una tendencia muy positiva, no solo de cara a la concienciación sobre el problema medioambiental, sino de cara a intentar arreglar parte de sus efectos. Todo suma.


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