Gobiernos, redes sociales y manipulación

Gobiernos, redes sociales y manipulación

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By Enrique Dans

Twitter bloquea las cuentas del líder cubano Raúl Castro, de su hija Mariela, de varios medios de comunicación estatales y de varias decenas de sus periodistas, y trae de nuevo a la palestra la discusión sobre el uso de las redes sociales por parte de los gobiernos para la manipulación de sus ciudadanos o para mantenerse en el poder. Recientemente, Twitter también denunció el uso de publicidad tanto en su red como en YouTube y Facebook por parte del gobierno chino para esparcir desinformación sobre los manifestantes de Hong Kong, en lo que sin duda parece estar convirtiéndose en una tendencia a nivel mundial.

¿Cómo luchar contra el uso de las redes sociales por parte de los gobiernos para, en lugar de difundir información útil a sus ciudadanos, tratar de manipularlos? ¿Cómo hacerlo, además, cuando el propio presidente del país de origen de estas redes sociales es el primero que las utiliza de forma manipuladora y que genera todo tipo de alteraciones y volatilidad en la economía mundial?

Hablamos de fenómenos que generan en torno a ellos una muy intensa polarización, y que en muchos casos se asocian con tendencias como el autoritarismo y el populismo. ¿Cómo responder a ese tipo de maniobras desde la óptica de unas compañías que proveen una plataforma para la actividad social, que es utilizada por un actor tan poderoso como un gobierno, para ese tipo de procesos?

¿Está la respuesta en la analítica? Quien pone en marcha una plataforma debe necesariamente adquirir una responsabilidad sobre su uso, incluyendo la actividad que tiene lugar en ella. Ese nivel de monitorización debería tener la potencia suficiente como para poder descubrir procesos de manipulación, fenómenos de astroturfing y campañas de cualquier tipo, pero, ¿cómo establecer qué campañas responden a intereses legítimos y cuáles son acciones de manipulación que instrumentalizan la plataforma?

Si ni siquiera, en entornos políticos cada vez más afectados por políticas populistas, resulta inmediato decidir qué es manipulación y qué no lo es… ¿debe una compañía como Twitter entrar en la decisión de si los líderes de un país pueden o no utilizar su plataforma para manipular a su población? Técnicamente, por supuesto, puede hacerlo: bastan unos pocos clics para cerrar una cuenta. Pero ¿con qué legitimidad mantienes abierta la cuenta de un presidente como Donald Trump, que viola todas y cada una de las normas de la plataforma, mientras cierras las de otros presidentes o miembros del gobierno de otros países?


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