Fotos automáticas e inteligencias autónomas
By Enrique Dans
Sé que con este tema soy persistente, lo comenté en muy similares términos en diciembre del pasado año, pero es que cada vez que me ocurre, me deja completamente fascinado: ayer por la noche estuve en la zona de la Ribeira do Douro, en Porto. Llegamos cuando anochecía, e hice unas cuantas fotos sin demasiadas pretensiones. Mezclé fotos de la orilla opuesta, la zona de las mil bodegas de Vila Nova de Gaia, que conforma un entorno precioso con sus carteles iluminados y los reflejos sobre el río, al tiempo que las mezclaba con otras fotos: de barcos, de los locales de la orilla contraria, de mi mujer… Al terminar, simplemente subí un par de imágenes a Instagram, y ahí quedó la cosa.
Esta mañana, me he encontrado una notificación de Google que me avisaba de la creación de una panorámica automática, y al hacer un clic, me he encontrado con esa impresionante fotografía. El agente inteligente ha sido capaz de detectar que varias de las fotos que había tomado correspondían a una misma área, las ha seleccionado de entre las varias que había tomado, las ha equilibrado a la perfección, las ha solapado en perfecta continuidad, y las ha presentado en esa forma. Ver las fotografías por separado resulta especialmente impresionante: no todas ellas tienen el horizonte completamente horizontal, los tonos del cielo entre azul oscuro y negro no son para nada los mismos, algunos balances de blancos – hechos en automático por la cámara – son sensiblemente diferentes, y por supuesto, los ángulos que cubren son variados. En ningún momento me pasó por la imaginación hacer una panorámica: lleva un rato, y francamente, estaba a otra cosa.
Lo que me impresiona no es, obviamente, la fotografía en sí, sino el procedimiento. Pensar que Google no tiene un ejército de minions ni un montón de turcos mecánicos mirando las fotografías que hago con mi smartphone, que no hay absolutamente ningún proceso manual en todo ello, pero que, a pesar de ser una tarea completamente asignada al software, este ha sido capaz de tomar decisiones que antes consideraríamos completamente humanas. Hablamos de un agente automático que es capaz de hacer, con resultados sensiblemente mejores que un humano, la determinación de que las fotografías pueden ser utilizadas para un proyecto determinado, la parametrización y el ajuste fino de variables como la temperatura color, el contraste o el brillo, el enderezado de las fotografías para hacer coincidir la línea de costa con la horizontal, y el ensamblado con solapamiento de las diversas tomas. Si quisiera hacerlo manualmente, no solo me llevaría un buen rato, sino que muy posiblemente, los resultados serían peores. Si ampliamos la fotografía a su resolución original, las superposiciones son perfectas, no están las típicas líneas que suelen revelar dónde empezaba una imagen y terminaba la otra… nada. Pero sobre todo, el nivel de sensibilidad que hemos llegado a ser capaces de programar en un agente autónomo, la detección de algo tan teóricamente humano como el relativo valor artístico que puede tener algo, la armonía…
Todo esto, en una pieza de software. Que resulta ser mucho mejor fotógrafo que infinidad de fotógrafos que hay paseando por el mundo. Yo simplemente alcé el teléfono y tomé unas cuantas fotografías. Lo demás lo ha hecho todo una máquina. ¿Con cuantas imágenes se ha tenido que entrenar al algoritmo de machine learning para que llegue a entender lo que es una fotografía interesante o con posibilidades, para que llegue a valorar lo que vale la pena intentar o no, para que sea capaz de sorprendernos con ese tipo de imágenes? Cuanto más voy leyendo e intentando aprender sobre machine learning para intentar estar a la altura de mi trabajo como asesor estratégico en BigML, más me impresiona.
Será porque soy de otra época. Será porque he vivido cuando ese tipo de panorámicas era algo que solo se podía hacer manualmente, porque he visto los primeros desarrollos de asistentes de panorámica en cámaras digitales, he comprobado sus fallos y lo laborioso del proceso, incluso he hecho panorámicas con cámara profesional, con inmenso cuidado y con un trípode… no sé realmente por qué es. Pero que esto lo haga una pieza de software en un instante y sin ningún tipo de intervención humana me sigue impresionando. Mucho.
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