Evan Spiegel y Snapchat como referentes de tendencias
By Enrique Dans
Mi columna en El Español de hoy se titula “El mito de Evan Spiegel“, y trata de pintar un retrato rápido de un proyecto fascinante que, sin embargo, pocos consiguen analizar con cierto nivel de objetividad y pasando por encima de su aparente imagen frívola-adolescente.
He escrito sobre Snapchat en varias ocasiones, pero a medida que su historia – y su valoración – van haciéndose más grandes, me parecía interesante dedicar una columna a la verdadera dimensión de esta red social poco conocida fuera de los Estados Unidos y del público más joven, y a su fundador, Evan Spiegel, que ha sido capaz no solo de desarrollar una idea en torno a la cual había intentado emprender en más de treinta iteraciones previas, sino además, de convertirla en referente de tendencias para muchas otras compañías en su industria.
Además de ser considerada una de las herramientas fundamentales a la hora de entender la relación de los jóvenes norteamericanos con la privacidad y de haber sido considerada por Mark Zuckerberg como un auténtico “privacy phenomenon“, Snapchat ha sido capaz de adelantar movimientos competitivos, como la integración de las noticias y la adecuación de su formato al consumo por su público objetivo, que posteriormente han sido imitadas por competidores como Facebook, Apple o Google. Que tanto Facebook como Google hayan intentado comprarla por tres mil y cuatro mil millones de dólares respectivamente, y se hayan encontrado con la reiterada negativa de un joven que pretende a toda costa desarrollar la idea por sí mismo añade a la idea casi un punto de provocación: por muy “niños ricos” y de “juventud escandalosa” que puedan ser los fundadores, esa persistencia y determinación tienen su mérito. Un plan de negocio así no se construye únicamente con testosterona.
La idea de las noticias como objeto social que dio lugar a Snapchat Discover y por la que la compañía está recibiendo muy sustanciosos beneficios es aparentemente tan obvia como la de tratar de convertir la publicidad en algo que no molesta y sobre lo que merece la pena incluso comentar. De acuerdo que las cosas se ven distintas cuando cuentas con unos demográficos relativamente homogéneos, pero la compañía merece crédito por su capacidad para entender esa complicada franja de edad y construir una plataforma en torno a la que transcurre una buena parte de su vida: el sitio en el que interaccionan, leen noticias, ven publicidad y hasta intercambian dinero. Y hay más cosas. Quienes vean burbuja, que se paren a echar un ojo a sus cuentas.
Las redes sociales son un panorama enormemente volátil, que en poco tiempo ha visto elevarse grandes imperios que desaparecían rápidamente en cuestión de pocos meses. Decididamente, no son una industria sencilla. Pero con sus 23 añitos, y si no se tuercen las cosas, Evan Spiegel va camino de convertirse en mito.
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