Educación, infraestructura y usos alternativos: el caso de la WoW Room

Educación, infraestructura y usos alternativos: el caso de la WoW Room

0

By Enrique Dans

El pasado viernes invité a pasar por una de mis clases en el Programa de Dirección en Comunicación Corporativa en IE Business School a Victoriano Izquierdo, amigo de toda la vida y fundador de Graphext, para una experiencia interesante: utilizar nuestra WoW Room, un aula con un videowall monstruoso de 45 metros cuadrados de monitores dispuestos en U, para un propósito completamente distinto de aquel para el que fue construida.

La WoW Room se presentó en octubre de 2016 como una idea fundamentalmente centrada en la formación online. Diseñada para salvar la distancia entre la enseñanza presencial y la online, la idea es la de poder impartir una sesión a personas ubicadas en cualquier parte del mundo, que posean simplemente un navegador Chrome y una conexión que ni siquiera tiene por qué ser demasiado rápida, de manera que el profesor pudiese sentirse como en un aula normal, viendo la cara y las expresiones de sus alumnos, pudiendo pasearse con una cámara que sigue sus movimientos, y con la posibilidad de establecer dinámicas de clase enriquecidas: no simplemente lanzar una pregunta y permitir la participación, sino también cuestiones como hacer encuestas y votaciones en tiempo real, o incluso un diagnóstico del nivel de engagement de los alumnos, no orientado en absoluto a su calificación (no se registra), sino como una ayuda para que el profesor pueda actuar en tiempo real sobre su dinámica de clase. Todo ello en un contexto que no precisa de cámaras, realizadores ni ningún personal especializado: el profesor llega, carga su presentación, enlaces, encuestas y materiales que quiera utilizar, e imparte su clase sin necesidad de ayuda adicional. La demostración y explicación original del aula, a la que dediqué una entrada en su momento, aparece en este vídeo:

width=”560″ allowfullscreen=”allowfullscreen”>

La WoW Room se utiliza habitualmente en ese contexto: una sala en la que el profesor está solo – no conviene que haya nadie más, entre otras cosas para no confundir a la cámara que sigue tus movimientos – y los alumnos en remoto, cada uno en su casa o en el sitio desde donde se estén conectando, con su navegador. He impartido varias clases en la WoW Room, y en efecto, la experiencia, una vez acostumbrado y haciendo algunas abstracciones, es bastante comparable a la de una clase normal: una interacción con los alumnos muy directa, muy viva, y con algunas posibilidades adicionales muy interesantes de cara al aprovechamiento de la interacción. Un aula con un funcionamiento sorprendentemente sencillo, con pocas complicaciones derivadas del uso de la tecnología, y con

Sin embargo, la WoW Room es también otra cosa: un videowall enorme dividido en tres secciones en los que puede abrirse un navegador y administrar de una a tres ventanas de Chrome, cada una con sus pestañas. Si cargas un vídeo en 360º en una ventana en semejante monstruosidad de pantalla, por ejemplo, tienes una experiencia prácticamente inmersiva. Si lo divides en sus tres paneles, puedes dedicar, por ejemplo, uno a una presentación ejecutada en el navegador, y aún tienes otras dos paredes de la U para visualizar lo que quieras en una pantalla enorme que va desde el suelo hasta el techo, con varios metros de ancho. El problema, claro está, es que en este caso estamos diseñando el uso “desde dentro”, no “desde fuera”, lo que obliga a meter a los alumnos en el aula. Por su diseño, teniendo en cuenta el espacio disponible, la WoW Room puede llegar a acomodar hasta dos filas de sillas manteniendo un espacio razonable para el movimiento del profesor o profesores, lo que equivale aproximadamente a unos veinticinco alumnos.

El aula, repito, no fue diseñada con esa idea en la cabeza. Pero está ahí, y había que probarla con algo que tuviera sentido. Pensando qué contenido podría tener sentido mostrar en una pantalla de ese tamaño, se nos ocurrió que un buen candidato podrían ser los gráficos de analítica de redes, esas densas nubes de puntos en las que analizar conexiones. Así que invité a Victoriano a mostrar el tipo de analíticas que puede hacer con sus herramientas, Graphext y Contexto.io, en un grupo, el de Comunicación Corporativa, en el que ese tipo de visualizaciones masivas pueden tener muchísima utilidad: imaginemos, por ejemplo, la búsqueda de influencers en contextos sociales, en la que a partir de unos cuantos ejemplos obvios, un director de comunicación puede entender la estructura de la comunidad que habla de sus productos y de los de la competencia, sus niveles de centralidad y relevancia, sus influencias, o el tipo de enlaces que comparten. Extrayendo datos desde redes como Twitter, LinkedIn, Instagram o páginas web, puede obtenerse una visualización de nodos en los que analizar una comunidad de una manera impresionantemente nítida, con detalles como la representación de las conexiones unilaterales o recíprocas, las anomalías, la evolución de los seguidores, las similitudes y proximidades… para alguien que intenta analizar la estructura de una comunidad, un buen montón de insights con un valor incalculable, con el detalle de que quien mejor valor extrae a ese tipo de representaciones es aquel que entiende tanto la herramienta, como los aspectos que están bajo su lupa. Eso sí: en un monitor normal, hay niveles de zoom o de drill down en el gráfico que pueden llegar a resultar incómodos en su manejo, o en los que pierdes la perspectiva global. Ver esos grafos en un monitor tan desmesuradamente grande tiene obvias ventajas, que justifican el uso de la WoW Room, y que ofrecen a los alumnos una visibilidad y un nivel de comprensión del fenómeno objeto de análisis muy superior al que pueden obtener en un aula normal. El resultado fue una clase interesantísima, con los alumnos capturando muchas de las posibilidades del análisis de grafos y de comunidades sociales, con Victoriano ilustrando el tema con infinidad de ejemplos reales, y con mi propósito de hacerles ver una dimensión de las redes sociales mucho más útil y valiosa para ellos que la habitual completamente satisfecho. No sé si podría haber funcionado en otros casos: la habilidad de Victoriano para hacerse con los mandos de la sala y no “perderse” entre tantos metros cuadrados de monitor tras muy poco tiempo de uso resultó fundamental a la hora de añadir valor a la experiencia.

Aquí, para hacerse una idea del tipo de gráficos de los que hablamos, una simple representación de las muchas con las que jugamos, con unas cuantas cuentas asociadas a IE Business School y sus relaciones, con la posibilidad, a partir de ahí, de analizar muchos más aspectos como los temas compartidos, etc. Visto así, el gráfico resulta interesante en cuanto a lo que implica de visualización de la comunidad, pero la utilidad comienza, lógicamente, a partir del momento en que podemos representar el tipo de vínculos, las reciprocidades, la comunicación, los dominios y enlaces que comparten más a menudo, la evolución temporal de la popularidad, etc. Para un director de comunicación, la utilidad resulta evidente, pero también puede pensarse en analíticas de muchos otros tipos y propósitos muy diversos.

En su vertiente de análisis de contenidos pasa lo mismo: una representación, por ejemplo, de los contenidos de mi página permite entender cuáles son mis áreas de interés, cómo se agrupan en torno a temática cada una de mis entradas, cómo son compartidas, qué niveles de interés y discusión despiertan en mis lectores tanto dentro como fuera de la página, etc. A la hora de intentar entender las influencias, intereses o afinidades en torno a un tema determinado, obtenemos un panorama completísimo al que posiblemente dedique en algún momento otra entrada. Y de nuevo, una visualización en la que resulta mucho más sencillo enfocarse si se dispone de una representación en un monitor de gran tamaño.

¿Qué otros usos alternativos existen para un aula como esta? Obviamente, hay límites: la capacidad del aula o su nivel de ocupación, entre otros. Pero otro concepto fundamental es el de qué contenidos tiene sentido mostrar en una infraestructura así, poco habitual y, sin duda, con muchas posibilidades. Nada como poner a una comunidad multidisciplinar de profesores a pensar sobre el tema, en busca de experiencias educativas lo más interesantes y valiosas que sea posible, en el contexto de una educación en permanente y necesario rediseño. Veremos qué más cosas se nos van ocurriendo…

Puedes leer el artículo completo en: : Educación, infraestructura y usos alternativos: el caso de la WoW Room

COMENTARIOS

Leave a Reply