Casualidades y carrera profesional

Casualidades y carrera profesional

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By Enrique Dans

, de El País, me envió algunas preguntas por correo electrónico para hablar acerca del papel de las casualidades y la serendipia en las carreras empresariales, y ayer lo publicó bajo el título “Una carrera por casualidad” (pdf).

La historia la he contado ya en numerosas ocasiones, incluso en la introducción de mi libro “Todo va a cambiar”: en efecto, de no haber mediado una serie de casualidades entre las que se cuentan un premio de lotería, uno de los primeros virus informáticos o un profesor sumamente convincente, mi idea era intentar dedicarme a una actividad completamente distinta de la que llevo veintiséis años ejerciendo. Ser profesor, dedicarme a la tecnología o vivir en Madrid nunca fueron cosas que estuviesen originalmente en mis planes: de hecho, al terminar mi carrera, me negué a seguir el camino que seguían la mayoría de mis compañeros, el de obtener el Certificado de Aptitud Pedagógica (CAP) que habilita para trabajar como profesor en la enseñanza secundaria, porque “ser profesor me parecía muy aburrido” 🙂

Si aspiras a tenerlo todo controlado en tu carrera profesional… piénsalo de nuevo. No es posible, no es siquiera recomendable, y puede terminar siendo profundamente frustrante.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que crucé con Ramón:

P. ¿Qué papel puede jugar lo inesperado en una carrera profesional?

R. En mi carrera profesional han jugado un papel importantísimo un premio de lotería de Navidad, una casi misteriosa decisión de mi padre de regalarme un ordenador en una época en la que nadie tenía uno, o un profesor que se empeñó en convencerme para que me quedase en su área dando clase. Nada de lo que hoy hago estaba originalmente planificado así: si me hubieses preguntado cuando estaba en mi último año de carrera, te habría dicho que esperaba hacer un MBA, levantar capital y conseguir un préstamo para emprender en cultivos marinos, y vivir tranquilamente en la costa gallega engordando rodaballos. En lugar de eso, y derivado de todas esas casualidades inesperadas y totalmente impredecibles, resulta que soy profesor de Innovación y Tecnología en una de las mejores escuela de negocios del mundo, y escribo todas las mañanas un análisis sobre los efectos de la tecnología que leen unos cuantos miles de personas en español y en inglés. ¿Qué papel juega lo inesperado en una carrera profesional? Simplemente, TODO, y como puedes ver, lo sé por experiencia.

P. ¿En una carrera es mejor planificarlo todo o dejar espacio para que sucedan cosas?

R. Puedes planificar lo que quieras, pero las cosas nunca van a salir como las planificaste. Tratar de mantener todas las variables bajo control resulta completa y probabilísticamente imposible, y ceñirse a determinadas decisiones de manera obsesiva supone perder muchos grados de libertad. Siempre surgen oportunidades, se conocen personas o se desarrollan aspectos inesperados que nos ofrecen resultados impredecibles, pretender que no es así o que lo tenemos todo bajo control es absurdo.

P. ¿El big data terminará con el factor suerte en el mundo de los recursos humanos?

R. El big data está haciendo que, en muchas ocasiones, tengamos acceso a análisis que nos revelan cosas que ni nosotros podíamos imaginar sobre nosotros mismos. Cuando hablamos de una carrera profesional, tenemos que tener en cuenta resultados de pruebas, exámenes, entrevistas y combinaciones de factores que redundan en determinadas decisiones que nos afectan. El big data puede hacer que algunos de esos análisis tengan en cuenta otras variables que, sin esas herramientas analíticas, nos resultarían imposibles de introducir, pero los resultados siguen teniendo un importante potencial para sorprendernos. Pensemos que una inteligencia artificial, a poco que se sofistique, se convierte en una caja negra que ofrece outputs a partir de una serie de inputs, de maneras que en muchos casos un ser humano es incapaz de comprender, generando algoritmos que la máquina desarrolla por iteración pero que a una persona se le escaparían. Si eso no tiene capacidad de sorprendernos, pocas cosas lo harán.

P. ¿Se equivocan los que creen que todo lo que les pasa en la vida y en trabajo es consecuencia directa de sus acciones?

R. Las acciones de una persona condicionan su futuro fundamentalmente a la hora de ofrecerle más o menos grados de libertad, pero siempre hay muchísimos factores en la ecuación que simplemente no son predecibles. Tratar de ser determinista o creer en el destino es absurdo, y sobre todo, puede llegar a resultar profundamente frustrante.

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