ATARI: si tu Cultura se va al carajo

ATARI: si tu Cultura se va al carajo

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By Iván Díaz


No importa la guapos, listos, simpáticos o en forma que estéis. No importa si parecéis la pareja perfecta, ni tan siquiera si creéis que lo sois.

Lo único que importa es vuestra capacidad para ser compatibles. Fin.

Ya no sólo hablamos de relaciones de pareja, esto es algo que podemos llevar a cualquier ámbito de vuestras vidas. Vuestros amigos, en vuestro trabajo, con la gente que os rodea.

Serás el mejor en tu campo, pero igual no encajas en el equipo. O seguro que serías un gran amigo, pero nunca tuviste la oportunidad porque no conectabais.

Algo tan obvio en nuestras vidas, y al parecer tan complicado de entender por algunas compañías. El éxito no va de talentos, sino de compatibilidades.

La importancia de la Cultura en la compañía la hemos tratado cien veces en Branzai, pero hoy queremos ilustraros lo vital que puede ser con un caso real.

ATARI
Seguro que muchos, que vivieron su legado, todavía hoy suspiran al escuchar este nombre.

La compañía que construyó una nueva categoría que hoy supera en volumen y valor al cine y la música juntos. Al cine y la música juntos.

Nunca una empresa había dominado tanto un mercado y había caído tan rápido.

ATARI se remonta a los años 70 cuando Nolan Bushnell decide que deja de fabricar juegos para terceros y que los comercializa ella misma. Esa decisión y el fantástico PONG, lanzan la compañía al mercado del entretenimiento del hogar.

PONG no podría llegar en mejor momento. En esos entonces había un furor en Estados Unidos por el Ping Pong de mesa, al descongelarse el tablero de la guerra fría que permite competiciones de este deporte con los países comunistas.

Gracias a que el nombre de SYZYGY (alineación de estrellas en inglés) no estaba disponible, acabaron llamando a la compañía ATARI. Y su éxito llegó cuando pudieron acercar las máquinas recreativas de los bares, a los hogares.

ATARI, por aquello de los 70, fue quien abonó en terreno en Silicon Valley, y la primera que introdujo una nueva forma de hacer las cosas.

Eran jóvenes, atrevidos, creativos, informales, probaban y se lanzaban para ir avanzando sobre la marcha… vamos… el precursor del Agilismo actual, en los 70…

En definitiva ATARI era fruto de una Cultura diametralmente opuesta a como se hacían las cosas en la época.

Nada de trajes, ni corbatas. Se podía trabajar en las oficinas o desde casa. Era más importante la creatividad y pasarlo bien, que la rentabilidad y el volumen.

Al final en la década de los 80, y buscando inversores para lanzar su primera consola de cartuchos, la ATARI 2600, llegó a la coste Este a manos de la todo poderosa Warner. Unos chicos de negocios de la gran manzana que inyectaron unos 30 millones de dólares de la época para crear un universo multimillonario.

Y aquí es donde empieza el problema.

Las diferencias Culturales entre el equipo de ATARI y el de Warner llevaron a la destrucción de un icono.

La pérdida de la creatividad y el agilismo, por los resultados y el volumen. La pérdida de la informalidad por las reglas y los procedimientos. La pérdida de un espíritu.

El choque Cultural fue tan grande, que en menos de 2 años, algunos de los pesos pesados de ATARI salieron de la compañía para seguir haciendo las cosas a su manera. Incluido el fundador Nolan, que como Jobs, fue despedido de su propio negocio.

A partir de ahí, en 1983, junto con unas estrepitosas decisiones, y el despertar de lo que serían hoy la NES y gigantes como Commodore, mataron la Marca.

La incompatibilidad de Culturas mató ATARI, arrastró a Warner en bolsa perdiendo el 80% de su Valor en pocos meses, creó un caldo de cultivo en el que pudieron crecer competidores fuertes y cerró el capítulo de una de las historias más bonitas jamás contadas.

Construir una Marca, no es sólo vender sus productos, significa cuidar una Cultura, alinear a los empleados en una dirección, y mantener un espíritu que nos represente, siempre.

La muestra de ello, es que ATARI hoy sigue siendo una Marca de Culto, y todo lo que lleva su nombre se vende sólo. No fue un problema de Marca, ni de adaptarse a un mercado como le pasó a Nokia o Kodak, fue simplemente la incapacidad de leer que una Marca se sustenta con su Cultura.

Si cambias la Cultura, cambias la Marca. Si cambias la Marca, cambias tus resultados. Tan sencillo y complejo.

En fin, ATARI.love!

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