Adiós a los últimos reductos de BlackBerry
By Enrique Dans
El presidente Obama renuncia a su icónica BlackBerry, sustituida nada menos que por un Samsung S4 (un modelo ¡¡de 2013!!) con su seguridad especialmente reforzada por el Departamento de Defensa norteamericano.
Al movimiento le sigue el anuncio de una transición similar en el Congreso (más de veinte mil personas entre ambas cámaras) que, comenzando por el Senado, deja de facilitar a su personal dispositivos de la marca tras expirar la garantía y la posibilidad de sustituir los modelos que llevaban el sistema operativo BlackBerry 10, abandonado por la compañía para pasar a producir dispositivos con Android.
Con el relevo en la administración norteamericana cae uno de lo últimos bastiones que BlackBerry mantenía gracias a un posicionamiento basado en sus estándares y certificados de seguridad. Los terminales de la marca que llegó a ser considerada “la mejor amiga del CIO” por las posibilidades que brindaba de cara a la seguridad corporativa siguen presentes aún en algunas compañías, pero también en franca retirada: cada día resulta más anacrónico ver a alguien sacando del bolsillo unos de sus dispositivos, aunque persisten debido a su gran durabilidad (a cambio de estar sujetos a los problemas lógicos esperables en todo dispositivo con varios años de antigüedad).
En la foto, el último dispositivo que recibí de la compañía, la Z10. Si algo recuerdo con cariño de mis años utilizando BlackBerry fue la gran cantidad de cambios que experimentaba su diseño: de la rueda lateral, a la bolita, al trackpad, al teclado escondido, hasta perder aquel maravilloso teclado (por más que lo intento, nunca he vuelto a ser tan productivo como lo era con aquel teclado) sustituido por una deriva hacia el diseño ya impuesto de manera general, el de la pantalla táctil, y ya finalmente, renunciar a su sistema operativo. Cada nuevo dispositivo era una auténtica caja de sorpresas, a veces buenas, a veces malas, pero siempre con una marcada evolución que, a pesar de ello, no fue capaz de salvar la espiral descendente en la que la marca incurrió: como se evidenciaba claramente en mi entrevista con su fundador, Mike Lazaridis, la marca pionera en el concepto de smartphone no fue capaz de entender la redefinición y expansión de su concepto.
Que el presidente de los Estados Unidos y su Congreso abandonen BlackBerry es ya el punto final, el epílogo de una marca que pudo ser muchas cosas, pero que cayó víctima de una enorme falta de visión estratégica. Lo que queda de la compañía de Waterloo, ya completamente irreconocible, se sigue planteando por el momento continuar con la fabricación de dispositivos, a pesar de las pérdidas de $670 millones en las que ha incurrido con su último dispositivo, el Priv. Durante el último trimestre, el segundo que incluye las ventas del Priv, la compañía vendió medio millón de dispositivos a un precio medio de $290, lo que la lleva a encadenar tres trimestres consecutivos vendiendo en cada uno cien mil terminales menos que el anterior. Los cálculos internos afirman que la empresa necesita vender unos tres millones de dispositivos a unos $300 cada uno para alcanzar el punto de equilibrio, una cifra que, a la velocidad con la que se mueve el mercado, parece harto improbable.
Oficialmente, mientras vemos huir a sus últimos clientes corporativos, BlackBerry forma parte de la historia de la tecnología. Una pena.
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