Binance, la SEC y la arbitrariedad como freno
By Enrique Dans
La SEC norteamericana denuncia a Binance, el mayor exchange de criptomonedas del mundo, por trece delitos diferentes que incluyen mala gestión de sus fondos, mentir al regulador, vender valores no registrados y dar acceso a los clientes norteamericanos a un servicio prohibido en su país.
La realidad es que Binance ha podido, efectivamente, incurrir en muchas de esas cuestiones: cuando la compañía, en 2019, fue prohibida en los Estados Unidos por motivos regulatorios, su respuesta fue abrir, con otros inversores, Binance.US, un intercambio separado diseñado para cumplir con todas las leyes federales del país, pero que sin embargo está también prohibido en Hawai, Idaho, Louisiana, Nueva York, Texas y Vermont, y que parece bastante obvio que la compañía maneja de manera directa, lo que permite a los ciudadanos estadounidenses tener acceso a Binance sin restricciones. La compañía ha sido acusada en varias ocasiones de facilitar la evasión fiscal, el lavado de dinero y la financiación de organizaciones terroristas, y ha demostrado una gran ambigüedad en la manera de gestionar sus diferentes subsidiarias para retorcer las normas, lo que muy probablemente indique la prevalencia de una de esas culturas empresariales del tipo «vale todo» que se amparan en resquicios de la ley para, efectivamente, hacer lo que quieren.
Sin embargo, e independientemente de que Binance no me guste especialmente, de que toda la industria considerase que la denuncia era simplemente una cuestión de cuándo, y que su fundador, Changpeng Zhao, conocido como CZ, tenga el perfil de esas personas que adquieren elevada visibilidad y popularidad en el mundo crypto, como anteriormente hicieron otros como Do Kwon o Sam Bankman-Fried, la realidad es que la SEC de Gary Gensler está jugando un papel en la evolución de las criptomonedas completamente indefendible, hasta el punto de que está siendo criticada incluso por instituciones como la cámara de comercio norteamericana.
Gary Gensler no es un recién llegado al mundo crypto: las conoce bien desde un punto de vista tanto práctico como académico, y a pesar de no haber sido capaz de anticipar ni de hacer nada en absoluto para detener en su momento a FTX y de pensar que no es necesario legislar nada especial para las criptomonedas, ya que son perfectamente controlables con la legislación existente, parece dispuesto a crear un clima de incertidumbre que, por un lado, ponga a todos los participantes en la industria completamente bajo su control y, por otro, inhiba su crecimiento.
Aún a día de hoy, está por definir si las criptomonedas, y dentro de ellas, cuáles, son o no homologables a valores. Por el momento, varias entidades han sido multadas por llevar a cabo lo que la SEC ha homologado a emisiones de valores, y hasta 76 criptomonedas han sido consideradas como tales, siempre con un elevado nivel de ambigüedad. Ripple, por ejemplo, fue condenada por llevar a cabo lo que la SEC consideró era «una OPA interminable» cuando lanzó su token XRP. Ethereum ha sido claramente identificada como algo diferente a un valor, pero se la ha acusado de haberse comportado como uno cuando lanzó su oferta inicial. Entre las denuncias que Binance recibió ayer, está la de que tanto su token nativo, BNB, como varias de las criptomonedas que se compran y venden en su mercado (SOL, BUSD, ADA, MATIC e incluso MANA, la moneda utilizada en el metaverso Decentraland, han sido consideradas como valores. El staking está constantemente en el punto de mira de la SEC por razones difíciles de comprender más allá de querer ponerle freno, y en general, el control de la SEC parece responder a un intento de generar un clima de incertidumbre que frene el desarrollo del ecosistema crypto, pero sin prohibirlo expresamente.
Para que el control de una criptomoneda pueda ser llevado a cabo por la SEC, tiene que demostrarse que su comportamiento se homologa al de un valor, algo que no está necesariamente claro, y que la SEC parece especialmente interesada en no aclarar. La SEC ha amenazado varias veces con denunciar al otro gran exchange, Coinbase, una compañía cotizada en el NASDAQ, y la propia compañía, frustrada por la enorme indefinición, ha acusado a la institución de tratar de regular mediante la ejecución, pero prescindiendo de clarificar una reglamentación que sería muy necesaria para que el mundo crypto pudiese desarrollarse sin sombras e incertidumbres. En el fondo, los exchanges únicamente son necesarios para el onboarding de los usuarios, ni siquiera para que guarden o utilicen sus criptomonedas, lo que convierte la reacción de bajada de algunas criptomonedas de ayer en irracional y absurda, pero ya se sabe: la incertidumbre es, en muchas ocasiones, un freno más potente que la regulación.
Es muy posible que Binance merezca muchas de las denuncias de las que la SEC la ha hecho objeto. Pero la SEC, a su vez, es responsable de estar generando un clima de incentidumbre con la idea de inhibir el crecimiento del ecosistema crypto, algo que no debe ni puede, en último término, hacer. Una institución seria debería dejarse de denuncias aleatorias, de amenazas y de generar un clima similar al del salvaje oeste, y dejar claro qué se puede hacer, cómo y bajo qué reglas… si es que efectivamente corresponde a la SEC definirlas y hacerlas cumplir, que es algo que ni siquiera está claro todavía. De hecho, la propia Binance fue denunciada el pasado marzo, pero por la Commodity Futures Trading Commission (CFTC), por ofrecer productos que podrían ser homologables a futuros sobre commodities. ¿A qué agencia le corresponde regular esto? ¿A todas? ¿A ninguna? A ver si el caso Binance sirve, como mínimo, para ir aclarando las cosas.
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