Nostalgia, el máximo exponente del marketing emocional

Nostalgia, el máximo exponente del marketing emocional

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By ipmark

El marketing de nostalgia se vale iconos del pasado para llamar la atención del consumidor y hacerle revivir momentos felices.

El marketing emocional es una poderosa herramienta con una alta incidencia sobre la imagen de marca. Gracias a una estrategia que apele a las emociones podemos despertar sentimientos en el consumidor y hacer que conecte con las marcas en una dimensión humana. En tiempos del data, es necesario combinar los números y la automatización con ideas con alma, de cara a tener una repercusión a más largo plazo y trabajar el branding.

En un momento en el que el consumidor espera, más que nunca, que las marcas se humanicen, el marketing emocional se presenta como la mejor manera de enamorar a nuestro target. Debemos terminar de dar el salto, pasar de la razón a la emoción con una buena historia y recursos multimedia que susciten emociones. Los mensajes vacíos, obvios, ya no venden. Es necesario un sobre esfuerzo para impactar y persuadir a un consumidor que ya está curado de espanto.

El marketing emocional se sustenta en la conexión de personas con historias de personas, es social. Es por ello que las redes sociales se convierten en el escenario más propicio para este tipo de acciones, sustentadas en campañas de branded content que generen un elevado engagement y puedan viralizarse con facilidad. Confiar en el alcance orgánico para visibilizarlas, en un principio, no será suficiente. Por ello conviene destinar una gran parte de la inversión a su promoción a través de publicidad. En ese sentido, los post promocionados se presentan como una opción económica atendiendo a su gran alcance.

El marketing emocional tiene un extraordinario poder que trasciende al top of mind: nos permite colocarnos, como marca, en el top of heart del consumidor. A veces, dejar de lado el cortoplacismo y apostar por campañas con una visión estratégica de mayor dilación es necesario. Siembra, mima con esmero… ya recogerás. Convertirse en inolvidable es la misión de cualquier marca que desee garantizarse clientes a futuro. La emoción mueve el mundo… y mueve a la compra.

La publicidad emocional no es nada nuevo: los anunciantes han apelado a los instintos más primarios desde el principio. Todos podemos citar un buen puñado de marcas que enamoran al consumidor con cada acción que llevan a cabo. Hoy en día, la conexión emocional con nuestro target es imprescindible para llegar hasta él, generar una respuesta emocional que tenga un impacto significativo en su vinculación afectiva con la marca.

En este sentido, y más allá del humor, la tristeza, la compasión, la empatía o el amor, conviene fijarnos en un sentimiento que funciona aún mejor en publicidad, dada su extrema complejidad: la nostalgia. El marketing de nostalgia se vale iconos del pasado para llamar la atención del consumidor y hacerle revivir momentos felices. El estado de ánimo que se genera es muy positivo y, por tanto, despierta simpatía.

El proceso que se produce en la mente del consumidor estimulado mediante el marketing de nostalgia es muy complejo, ya que el sentimiento nos hace revivir un pasado idealizado que combina muchos recuerdos diferentes a la vez que se filtran y descartan las asociaciones negativas. Así, este tipo de estrategias nos permiten conectar con el consumidor a un nivel muy elevado, alcanzando el culmen del marketing emocional.

Autora: Elena Lostalé, ex marcom manager en Kanlli.

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