Incómodo: Así es el Branding

Incómodo: Así es el Branding

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By Iván Díaz


No hay nada que merezca la pena en esta vida, que no te genere una sensación de incomodidad.
El vértigo cuando decides emprender o perseguir aquello que amas, la sensación de saltar al vacío cuando cambias de empleo para crecer o te ascienden, ese cosquilleo de incertidumbre cuando decides vivir con alguien por primera vez, el dolor que sientes cuando empiezas a entrenar los primeros días.
La incomodidad es una señal de que estamos saliendo de nuestra zona de confort. Es una respuesta fisiológica al enfrentarte a lo que tu cerebro reptiliano llama amenaza. Pues todo lo que altera el espacio que controlas, es una posible amenaza para ti.
Es la señal que te dice que te estás moviendo, que caminas hacia algo nuevo.
Esa sensación que abrazamos en nuestras vidas y no la rechazamos en la mayoría de las ocasiones, porque sabemos lo que significa, la damos portazo en otros ámbitos.
Si hablamos de Branding, cuando aparece esa sensación en una reunión, una presentación, parece que algo va a ir tremendamente mal. Parece que se ha pisado una mina y es mejor no moverse o retroceder sobre tus pasos para que no te estalle en la cara.
A los clientes, a los gestores de Marca, les suele poner muy nerviosos esa sensación, la incomodidad. Y puede entenderse como un reflejo que intenta proteger el status-quo construido, aunque estés en la sala o te hayan contratado para cambiarlo. Y es un gran error intentar no generarlo.

Porque el Branding de verdad, el que busca transformar tu competitividad, es incómodo.
Es incómodo para todos porque señala lo que todos saben pero nadie ve y duele. Es incómodo porque nos dice los esfuerzos que debemos hacer para mejorar y pica. Es incómodo porque supone asumir un compromiso de cambio y eso requiere esfuerzo. Es incómodo porque supone dejar de pensar en lo que quieres o te gusta, para pensar en lo que debes o en lo que funciona, y no es lo mismo.
Una estrategia de posicionamiento que no te mueva el culo de la silla y te haga preguntar ‘¿seremos capaces?’, seguramente no te mueva del sitio. Un nombre que sea memorable, diferente y reconocible, no será cómodo de llevar. Una posición que no levante ampollas es una posición fácil que pasará inadvertida. Una identidad que rompa una categoría o que establezca nuevos códigos si no la defines como ‘rara’ es que no es la que toca. Y todo eso incomoda.
Lo fácil, lo que todos aceptamos sin hacernos preguntas, que no genera ningún tipo de ‘alerta’ o nos hace preguntarnos WTF!! Es algo que transcurre de esa forma porque lo habremos visto mil veces, nos será familiar y no activa ninguna de nuestras alertas que mejoran la atención, la relevancia, la diferenciación y la retención.
Lo fácil es hacer lo que todos esperan que hagas, lo fácil es intentar contentar a todos y eso significa que no es incómodo para nadie. Y en ese punto, ser todo para todos, es ser nada para nadie.
Si quieres dedicarte a esto, estés en un lado u otro, tienes que estar dispuesto a que te incomoden o a incomodar. Sino dedícate al BLANDING, que es una disciplina mucho más sencilla de tragar y digerir.
Incomodar es una buena señal, siempre que te haga moverte en la dirección adecuada. Lo otro se llama incordiar.
En fin, por muchas más Marcas que nos incomoden un rato.

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